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martes, 3 de julio de 2012

Cap.2 Algo bonito


Como ya dije no podía, así que me separé de él, y le di una cachetada. Y me fui hacia el salón. Al llegar mi madre me preguntó donde estaba y le dije que en el servicio. Luego al pasar unas horas, cenamos y me fui al cuarto de susana, des de pequeñas dormíamos juntas, así que me di una ducha, me puse el pijama y me acosté en la cama. Ella me veía rara, y para no estarlo, mi primo me había besado, y des de aquel beso que me llevó a las nubes, no me atreví ni a mirarle a la cara.

-¿Te pasa algo primita?- pregunto mi prima preocupada y mirándome.
-No, nada, no es nada.- dije al ponerme boca abajo.
-¿Segura?- insistió.
-Que no es nada, venga deja me dormir, que tengo sueño.
-Buenas noches.- y ella también se acostó.

Al día siguiente nos fuimos a dar una vuelta por el campo, que había cerca de su casa. Me lo pasé muy bien, porque estaba con mi prima haciendo locuras. A la noche nos vestimos con ropa formal, al bajar al salón estaba todo hermoso, había una tarta de fresa porque era la favorita de mi prima en la mesa y la cena al rededor. Cenamos y al acabar se apagaron las luces, empezamos a cantar la canción de cumpleaños feliz, luego pidió un deseo y sopló las velas. Os estaréis diciendo que como eramos ricos no hacíamos esas cosas, pero como veis nos gusta estar en familia, es una de las mejores cosas que hacemos cuando estamos todos unidos, pero faltaba la familia de parte de mi padre, pero ellos si que eran mas raros, bueno raros no, si no que eran mas formales, no les gusta mucho divertirse, pero lo mejor es que mi padre no era como ellos, era divertido y me encantaba pasar tiempo con el, porque siempre me lleva a ayudarle en algunos negocios, porque dice que cuando era mas pequeña siempre iba con el y le decía que de mayor quería ser como el, pero ahora lo dudo. Y mi madre, pues ella es magnifica, tenemos muy buena relación de madre e hija, siempre le cuento mis problemas, y me ayuda. Y cuando estoy triste, siempre termina sacando me una sonrisa, y eso me encantaba mucho. Mis padres son los mejores, y quiero que cuando tenga una familia, me parezca a ellos.

Bueno, pues el fin de semana se nos pasó volando, ya era hora de volver a casa. Hogar dulce hogar. Nos despedimos de todos, pero no me despedí de mi primo, solo con la mirada, pero un poco raro era, porque luego mi padre me preguntó en el coche porque estaba tan rara con mi primo y el conmigo, pero no quería contarle nada porque se enfadará bastante. Y para no enfadarse.

Llegamos a casa y María estaba en la puerta esperándonos, era la mejor. Porque nos tenia la comida preparada, pero como no tenia mucha hambre, fui a mi cuarto a darme una duchita para refrescarme y luego ponerme un rato al ordenador para hablar con mis amigas y Joel, porque ya les echaba de menos.

Me conecté, y no tenia ni un segundo conectada ya me habían hablado todo el mundo, mis amigas Inés y Dulce, Joel, algunos amigos mas.. Bueno creo que llegó la hora de hablar de mis mejores amigas. Ellas eran hermanas, y eran muy diferentes entre si, Dulce, no tiene nada de dulce, ella era como yo, muy atrevida pero lo otro que tenia, es que era muy rebelde, le gusta meterse en problemas, pero yo no era asi. En cambio Inés, ella si que era dulce, era la mas protectora, la mas cuidadosa, le gusta ayudar a la gente, y guarda muy bien sus secretos porque no sabemos mucho de sus gustos, pero a mi me cuenta casi siempre alguna que otra cosita del chico que le gusta. Confía en mi como lo hago yo. Creo que se tenían que intercambiar los nombres, porque como decía no se parecían en nada. Pero eran mis amigas y me gustaban tal y como eran. Luego venia Aitana, ella también era muy amiga, con ella tenemos muchas cosas en común, su padre también era político como el mio, y muchas veces vamos juntas a sus negocios y nos lo pasamos muy bien juntas, y también tiene hermanos pequeños, una niña y un niño, gemelos. Creo que peor que yo seguro. Y estas eran mis tres mejores amigas.

Estuve un rato hablando con todos, y luego me dijo Joel que me pasará a buscar para dar una vuelta. Y no había problema porque mis padres ya lo conocían des de que empezamos a salir, y eso era lo bueno. Con mi padre no tenían muchas cosas en común pero se calleron muy bien, y mi padre siempre me pregunta como me va con el y cuando volverá a verlo. Para preguntarle como le iba.

Al rato tocó al timbre y María me dijo que ya estaba Joel esperándome, me arreglé y bajé. Le saludé dándole un beso y nos fuimos. Al caminar un buen rato nos sentamos en nuestro lugar favorito. Un sitio alejado de todo, donde se veía la luz de la luna y sus estrellas al rededor.

-¿Cómo te fue el fin de semana pequeña?- me preguntó.
-Muy bien, mi prima me dio una noticia espectacular.- dije feliz.
-¿Si? ¿Y cual es?- dijo un poco intrigado.
-Pues, se va a casar y me alegro tanto. Por fin formará una familia.
-Que bien! Me alegro mucho por ella.
-Si, y ¿cómo fue tu fin de semana?- pregunté ahora yo.
-Pues ya te había dicho que mal..- volvió a ponerse triste.
-Je je, y yo te dije que volvería lo mas pronto posible, y lo cumplí.
-Ya, por eso me gustas tanto.- y me dio un beso, era un beso largo, apasionado, y espléndido,
-Eres magnifico cariño, pero sabes que dentro de poco me tengo que ir.
-Lo se, pero podemos aprovechar un rato mas juntos.- dijo volviéndome a dar otro beso, esta vez era todavía mas apasionado que el primero.

Estuvimos un rato besando nos, y luego me acompañó a casa. Aun que era rica tenia hora para llegar a casa. Porque mis padres se preocupan de si me pasa algo. Porque hace un año, estuve saliendo con un chico, y nos queríamos mucho, bueno eso pensaba. Pero luego me di cuenta de que solo me utilizaba por ser hija de un político, y claro, por dinero. Eso nunca me lo esperaba de el, había pasado momentos perfectos con el, pero des de entonces quite todo lo que pase con el de mi mente, y nunca lo volví a ver ni tampoco quería. Bueno en realidad no era eso lo peor, si no que me llevó un día en un sitio lejano y me tuvo encerrada varios días, y todo eso solo para conseguir dinero por mi rescate. Y des de entonces mis padres quieren conocer a todos mis novios, pero Joel, no era así, El era especial. Creo que quiero estar para siempre con el. Y  pasaría toda mi vida feliz a su lado. Porque siempre termina sorprendiéndome por alguna cosa. Y eso me encantaba.

Al llegar a casa, estaba la cena lista así que tenia que ir a cenar si o si. Me lavé las manos y fui hacia el salón, la mesa ya estaba lista, me senté al lado de mis hermanos y María empezó a servirnos la cena.

-¿Cómo te fue hija con Joel?- preguntó mi padre.
-Muy bien, tenia ganas de verlo.- le dije sonriendo.
-Me alegro, ¿y cuando vendrá a comer a casa?- preguntó mi madre, ya que lo había invitado hace dos meses para que venga, pero nunca tiene tiempo, siempre esta de cenas con sus padres no se a donde.
-No lo se mamá, ya sabes como son sus padres, si los invitas a ellos, el vendrá seguro.- dije al empezar a comer.
-¿Y a vosotros dos, cómo os fue?- preguntó mi padre a mis hermanos.
-Super bien papi, estuvimos jugando con los perros de Eric.- dijo Ivan. Eric era nuestro vecino, era un chico joven, de unos veinte años. Vivía con sus padres pero ellos fallecieron y le dejaron toda su fortuna a el, ya que era hijo único, y des de hace dos años empezó a dedicarse a modelo. Y para no ser lo, es que me lo comía. Era guapo, bueno, lo sigue siendo. Era alto, de pelo castaño claro, ojos perfectos, sonrisa perfecta, todo lo que tenia era perfecto. Pero era bastante mayor. Y mis queridos hermanos pasan en su casa la mayoría de las veces, y algunas veces tengo que ir a por ellos, y claro, me encanta hacerlo.
-Que bueno hijos, pero ¿no creéis que es un poco cansado de ir todos los días a casa de Eric?- les dijo mi madre, y le doy la razón.
-Que va mami, Eric nos invita casi siempre, y ¿cómo vamos a rechazar tal oportunidad?- dijo riéndose mi hermano.
-Aii, mejor no digo nada mas.- continuó mi madre.
-Deja los mamá, ya los conoces, son unos traviesos, y si hacen alguna travesura aquí en casa, tu los castigas pero si la hacen en casa de Eric, el nunca les dice nada.- dije yo, y claro, la verdad.
-Tu calla, que la que siempre hace travesuras en casa eres tu, manipuladora.- dijo mi hermano pequeño.
-Oye, ¿pero que quieres de mi pequeñajo? ¿Por qué me llamas así?- le hice la pelota.
-¿A caso miento? Manipuladora.
-YA!! Dejar de pelear.- soltó mi padre,

Ya sabéis muy bien, que si eres la mayor te echan la culpa a ti, así que tuve que aguantarme. Y me decían manipuladora, solo porque un día rompí una cosa sin querer, y les dije que no dijeran nada a mi madre, porque si nos, me iba a quedar sin ir a dormir en casa de mis amigas. Y claro esa noche era noche de chicas, una vez al mes, hacemos una, y siempre en una casa distinta. Y como este mes ya la hicimos, el mes que viene tocaba en mi casa. Y claro, ahora que estábamos en verano, hacia de todo. Piscina, playa, de todo un poco.

Terminamos de cenar, y subí a mi cuarto, me conecté un momento mas al ordenador y vi que tenia una petición de amistad. Al ver quien era. ¿Pero porque me había borrado? ¿Y ahora me vuelve a agregar?