Vistas de página en total

Seguidores

jueves, 27 de septiembre de 2012

Cap.5 Me siento fea, horrible, gorda y triste

Me despedí de Joel y fue muy duro, nunca me había imaginado que la persona que mas quería se tuviera que ir tan lejos de mi. Era mi mejor relación que había tenido, pero como dicen las relaciones a distancia no funcionan y yo la verdad me gustaría intentarlo pero lo malo es que el no quería se lo dije antes de que se valla pero su respuesta era no. No quiere que sufriera mas, quiere que viva mi vida y conocer a alguien mejor, pero lo veo muy difícil eso.Estuve varios días encerrada en casa o mejor dicho en mi cuarto solo salia para dar alguna vuelta por el jardín y punto. Mi madre se empezó a preocupar muchisimo por mi, no comía ni tenia ganas. Venia a verme y siempre me decía ''venga Bea ve a dar una vuelta con tus amigas, no puedes estar en esta casa encerrada es malo. Seguro que conoces a alguien mejor.'' Pero yo no quería conocer a nadie porque nunca seria Joel. Yo solo lo quería a el.

Un día como hoy alguien tocó en la puerta de mi cuarto y me respuesta como siempre era ''no me molestéis quiero estar sola.'' Pero esa persona no me hizo caso y entró.

-¿Qué haces aquí Eric?
-Quería ver como estabas.
-Estoy bien, quiero estar sola, será mejor que te vayas.
-Venga Bea, tu madre se preocupa por ti y me pidió que venga a ver como estabas.
-Como te dije, estoy bien.
-Yo no te veo bien, tienes unas ojeras...
-Deja mis ojeras y vete, por favor.
-Me iré si me prometes que mañana vienes a acompañarme.
-¿A dónde?
-¿Entonces vendrás?
-No, solo preguntaba acompañarte a donde.
-Mmm mañana veras.
-Pues que te vaya bien.
-Te sacaré de esta casa ya veras..
-Adiós Eric.
-Adiós guapa.

Me eché en la cama y me puse a pensar, mi madre tenia razón, no podía seguir encerrada en la casa y mi padre también vino varias veces para pedirme que lo acompañe a su oficina pero no quise. También me estuvieron llamando todas mis amigos pero no les cogí el móvil, lo apagué.

Después de una semana..

Estuve quedando con Eric el por lo menos me entendía, la verdad es que seguía sin querer quedar con mis amigas, no podía verlas y encima me estarían preguntando todo el tiempo que pasa con Joel, en cambio con Eric no, el no me pregunta nada de eso cada dos por tres, intento olvidar todo cuando estoy con el. Siempre fuimos grandes amigos, pero esta semana nos conocimos mejor. La verdad el también había pasado por algo parecido así que sabia como me sentía. Esos días con el eran diferentes, y lo digo por una sola cosa. Hace dos días pase la noche en su casa. Y desde entonces me siento rara, no se si hice bien estar tanto tiempo con el o mejor dicho acostarme con el. Suena raro lo se, solo tengo dieciséis años pero pasó. No puedo hacer ya nada mas. Tenia que volver a mi vida anterior. Así que decidí llamar a Aitana hoy. Ella me dijo que habían quedado todas para ir a una fiesta esta noche, yo no quería pero al final terminó conviniéndome.

Era una noche loca, me presentaron a tantos chicos que mi cabeza podía estallar en pedacitos. La verdad es que eran muy simpáticos todos pero ninguno me interesó, hasta cuando me presentaron a un chico diferente a los demás. Estuvimos hablando mucho y bailando nos caímos muy bien, me gustó, nunca me lo había pasado tan bien. Desde entonces empezamos a quedar.

Ya habían pasado varios días desde la fiesta y seguía quedando con ese chico de la fiesta. Pero cuando se enteró que mi padre era un muy importante político dejó de llamarme y de quedar. Creo que se asustó o algo pero me sentó bastante mal, por un chico que conozca que se parezca un poco a Joel por su forma de ser y que me gustara se alejó así sin mas, me dolió bastante y al principio pensé que era mi culpa que había engordado. Y la verdad es que si, había engordado un poco desde que se fue Joel. Y con lo que pasó con ese chico dejé otra vez de comer y me volví a encerrar en mi cuarto. No entendía como pude engordar si no comía casi nada.

No entendía una cosa, desde que me pasó eso con mi primer amor el que solo estuvo conmigo por dinero no me había pasado esto, la verdad es que, que Joel se fuera y empezar de cero no me sentó bastante bien. Mi madre me trajo algo de comer, no quise comer pero me obligó, al rato me sentaron unas ganas de vomitar, y la verdad al pensar creo que vomitar la comida que me obliga a comer mi madre me sentará bien. Así no subo mas de peso. Una decisión mala pero no había de otra.

Al cabo de un mes...

Hoy me levanté sin ganas, ya era casi septiembre, el verano ya se estaba acabando y tenia que empezar el curso. Bajé las escaleras y me fui al jardín un rato, quería disfrutar un poco del aire ambiente. Pero al cabo de un momento vi a Eric, desde hace un mes que no nos volvimos a ver. El se me acercó al verme sola en el jardín.

-¿Cómo estas?
-Rara.
-Ya veo.
-Eric lo que pasó, no tuvo que pasar.
-Si, tienes razón, tu todavía sigues queriendo a Joel.
-Si.
-Tu madre me contó que volviste a quedar con tus amigas y también que empezaste a quedar con un chico, pero de un día para otro volviste a lo de antes.
-No quiero hablar de eso.
-Mira te, estas rara.
-Gorda, fea, horrible, triste, sin amigos, sin mi novio...
-No estas gorda, no eres fea ni horrible, triste puede ser, tienes muchos amigos y se preocupan por ti y novio, conseguirás uno ya veras.
-No tienes porque hacerme sentir mejor, no lo lograras.
-La otra vez lo logré.
-Tu lo dijiste, lo lograste, esta vez es diferente.
-¿Por qué?
-Porque si.
-Eso no es una respuesta.
-Para mi si.
-Bea, me preocupó por ti, nada mas.
-Eric...- no me dejó terminar.
-No digas nada, no quiero que peleemos.
-Me tengo que ir, adiós.- me levanté para irme pero al caminar ni un metro me caí y vi todo negro.

Al despertarme vi que me encontraba en el sofá del salón. Y a mi alrededor estaban mis padres, mis hermanos y Eric.

-¿Estas bien hija?- me preguntó mi padre.
-Si, estoy bien.
-Yo te veo mal tata.- dijo uno de mis hermanos.
-Estoy bien de verdad.- me levanté para irme a mi cuarto pero me volví a caer, solo que esta vez me cogió Eric y no me había desmayado.
-Ves no estas bien, seria mejor llevarte al hospital. Te ves débil.- dijo otra vez mi padre.
-Que no es nada papá, no te preocupes. Estoy bien, solo necesito un poco de ayuda para irme a mi cuarto nada mas.
-Te ayudo.- dijo Eric al cogerme en brazos y llevarme.
-No hace falta.- dije.
-Si hace falta hija.- se escuchó decir a mi madre. No había de otra, me llevó y me echó en la cama.
-Gracias, pero no hacia falta.
-De nada y si que hacia falta. ¿Qué te pasó que te desmayaste?
-No me pasa nada, estoy bien, ¿vale?
-Como tu digas. Te dejo descansar.
-Adiós.

Cuando se fue otra vez me dio por vomitar, así que fui corriendo al cuarto de baño. Yo tampoco entendía porque me desmayé ¿será porque vomité todo lo que comí? La verdad que a veces vomitaba por mi, porque yo quería, pero otras veces no era así. Me dormí al instante. Al día siguiente quise levantarme pero estaba débil, y mi padre me vio caerme.

-Hija ven.- dijo al cogerme.
-¿Dónde vamos?
-Al hospital, no puedo seguir viéndote así.
-Pero que? No papá que estoy bien.
-Que si.

Bajamos y el chofer nos llevó al hospital, no quería pero mi padre estaba convencido de que me pasaba algo. El medico me hizo varios análisis y al final me dejaron en una habitación. Mi padre estaba conmigo cuando vino el medico.

-Podemos hablar sr. Velazquez?- dijo el medico.
-Claro.
-En privado por favor.
-No hace falta, mi hija de todas formas se enterará de lo que le pasa.
-Como usted diga.- dio un respiro y continuó yo solo me limité a escuchar.- Creemos que su hija tiene bulimia, no tiene ningún tipo de alimentacion en su organismo. Por una parte es malo porque es una enfermedad bastante difícil de superar o al menos para la gente que la proviene, pero por otra parte es malo por el bebé.- ¿¿¿dijo bebé???

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Cap.4 El amor de mi vida se fue

Seguía Aitana sin decirme nada, yo le miraba con una cara de que me lo dijera ya que me esta preocupando, pero ella seguía sin palabra. No entendía nada. Mi amiga me necesita, quiere contarme algo, pero no se atreve. ¿Y que cosa será esa? Porque se nota que es algo importante, y le volví a preguntar que le pasaba, que me lo dijera ya, que no se caye, que puede contar conmigo, pero no conseguía su respuesta, era totalmente imposible averiguar que le pasaba.

-Aitana! Dime ya que te pasa.- estuve media hora o mas pidiéndole que me cuente, pero como os dije, nada, no conseguía nada.
-Bea, Bea, Bea, tengo miedo. No quiero que mi padre se entere.- decía triste y a punto de llorar.
-¿Pero que pasa? No me entero de nada.
-Es que es muy fuerte, y si mi padre se entere me manda a un internado, ya lo conoces bien, quiere que sea Aitana Delinton su hija perfecta, y si, yo también quiero ser lo, para parecerme a el, pero a veces es muy estricto, y no puedo cumplir sus deseos.
-Dime ya!- volví a insistir.
-Pues que.. quiere casarme en un futuro con el hijo de un político muy importante.
-¿Ángel?- si lo conocía, eramos amigos, se portaba muy bien conmigo, y claro mis padres querían también que me enamorara de el, pero eso lo veía imposible, yo no podría sentir algo por el, ya que lo veía como un amigo nada mas. Pero si me hubiera gustado quererlo, era muy buena persona, aun que fuera el hijo de un político que era muy buen amigo de mi padre pero por lo que le conocí, también era muy estricto con su hijo, quiere que tenga una vida buena, llena de publicidad y cosas de esas, y claro quiero lo mejor para el, y esto de casarle con Aitana lo mas seguro lo habrán decidido el y el padre de mi amiga, ya que los dos iban a ser políticos en un futuro próximo, Aitana porque le gusta, pero Ángel por oblación, y si su futuro es elegido por su padre y que sea un trabajo que no le guste para nada, como me lo dijo, creo que sera una vida muy dura para el. Ya que no soporta nada de la política, pero se tuvo que acostumbrar por su padre, y como no tiene una madre que lo proteja, es aun mas difícil.
-Si, Bea, tienes que ayudarme, habla con tu padre y que el hable con el mio, tu sabes que estoy completa mente enamorada de Santiago, el es el único que quiero, no puedo estar con una persona por oblación.
-Aitii!- y la abracé.- Yo no podré hacer nada, mis padres también querían una vez que me enamorara de el, pero les dije que solo lo veía como un amigo nada mas. Y me entendieron, pero Ángel es buena persona, no tiene nada que ver con su padre, yo creo que salió a su madre, aun que no tuvo la suerte de conocerla nunca. Pero entiendo que casarte dentro de unos años con una persona que no has sentido nada por el, es difícil.
-¿Y que hago? Ya intenté hablar con mi padre, pero me dijo que si insistía en lo contrario me mandará al internado, del que te hablé. Y tampoco quiero, ahora no se que hacer. Santiago no sabe nada, si se lo digo, cometerá una locura, y no quiero mi padre le haga daño..- y se le escaparon algunas lágrimas de sus ojos marrones claros y rojos. Se extendieron por su rostro claro y bonito, y con su mano intentó limpiarlas pero no lo consiguió ya que le salien mas.
-No llores Aiti, te prometo que pensaré en algo, ¿vale?...No te pongas así por favor, que yo también llorare.

Entonces comenzamos a reírnos las dos, luego después de un rato vinieron a buscarnos y decirnos que nuestros padres nos buscaban para irnos a casa. Bajamos, yo me fui con mi padre, y ella con el suyo. Subí al coche, después mi padre, y me notó que me pasaba algo.

-¿Qué pasa hija?- dijo al mirarme y cogerme de la mano.
-Nada papá. Solo que me preocupo por Aitana.
-¿Te lo dijo?
-Si, y veo que tu también lo sabias. ¿Por qué no me lo dijiste antes?
-Porque me lo acababa de decir su padre.
-¿Y no podrías hacer algo? Ella no lo quiere.
-No hija, lo siento. Primero porque no me puedo meter en la vida de esa familia, su padre ha decidido eso y no cambiará de parecer, aun que se lo dijera yo. Y entiendo que quiera a otro chico, pero no puedo hacer nada.
-Pero papá, tu también me lo dijiste y te dije que nunca sentiría algo por el, y me entendiste. ¿Por qué no piensa lo mismo el sr. Delinton?
-Porque cada padre es diferente con sus hijos, cariño. Yo nunca te obligaría a nada.
-Lo se papá.- y lo abracé y el me dio un beso en la frente.
-Te dejo en casa de Joel, porque me llamó su madre y me dijo que el quería hablar contigo de algo importante.
-Vale, adiós.- me despedí y salí del coche. Luego toqué el timbre y me abrió el mayordomo de la casa de mi novio. Entré y me dirigí hacia su cuarto, que era donde se encontraba. Al entrar, vi que todo estaba echo un desastre, ropa tirada, maletas. ¿Maletas? ¿Qué estaba pasando aquí?

-¿Qué pasa aquí Joel?- pregunté un poco sorprendida por lo que veían mis ojos.
-Ven, sienta te.- dijo al cogerme de la cintura y sentarnos en su cama.
-Joel, ¿qué pasa?
-Hoy mis padres me dieron una noticia, y aun que me duela decir eso, y tampoco se como decírtelo, iré al grano. Nos tenemos que mudar a Alemania.- soltó de repente.
-¿¿Qué?? ¿No hablarás enserio? Si es una broma, por poco me lo creo.- dije con una sonrisa falsa.
-No, Bea, no estoy bromeando. Me lo dijeron esta mañana. Y no hay forma de que me quede.
-Pero..esto no puede ser. Joel, tu no me puedes dejar, yo no puedo estar sin ti. Y encima las relaciones a distancia no funcionan. Yo no quiero dejarte.- dije al abrazarle, y llorando.
-Tranquila Bea, aré lo posible para convencerlos, no se aun que aré, pero intentaré algo ¿vale?
-No podrás hacer nada, me abandonaras, y ahora tengo que estar sola. Y yo no puedo estar sola, yo quiero estar contigo, me había acostumbrado a ti. Y si ahora te vas, no se que aré.
-Beaaaa! Te quiero, nunca te olvides de esto ¿si?- y me dio un beso de los suyos.
-No me dejes por favor! No quiero estar todo el día en casa llorando.
-Tranquila Bea, no te pongas así, por favor. Quiero quedarme y lo intenté, pero nada. Estaré insistiendo a ver que pasa. Pero no te prometo nada.
-Joel!- y lo abrace. Luego llegó el mayordomo diciendo que estaban buscándome para irme a casa.- Adiós, espero que no sea un hasta nunca.- dije con los ojos llorosos y tristes.
-Adiós pequeña.- dijo al limpiarme las lágrimas que me caían de los ojos.

Al salir estaba en chofer esperándome en la puerta. Me acerqué y me abrió la puerta. Entré y al cabo de unos minutos ya habíamos llegado a mi casa. Subí a mi cuarto corriendo, no soportaba la noticia que me acaban de dar. Nunca me imaginé mi vida sin Joel, siempre soñé que nos casaríamos dentro de unos años, tendríamos hijos, una familia grande ese era mi sueño. Lo malo de ahora es que no se cumplirá. Dentro de un rato alguien tocó a la puerta o mejor dicho entraron sin tocaron. ¿Quién será? Pues claro los pequeñajos.

-¿Qué queréis?
-Mamá quiere saber si vas a venir a la cena de hoy.
-¿Qué cena?
-No se, alguien nos ha invitado a cenar en su casa.
-No iré. Dejar me sola, por favor.- y se fueron, lo mejor de todo es que mis hermanos no se meten mucho conmigo, a veces tenemos peleas, pero nos queremos mucho los unos a los otros. Somos una familia muy unida, aunque en las películas siempre las familias ricas, millonarias  siempre pasan de los hijos los padres y hacen lo que quieren. Y no digo que aquí en la ciudad no hay gente así, la familia de Joel también es un poco así, no tanto, pero algo tiene que ver a esas familias. Pero en cambio mi familia es la mejor, siempre intentamos cenar juntos, hablar de como nos fue el día y nos lo pasamos tan bien. Porque mis hermanos siempre cuentan las tonterías que hacen. Les quiero, y se que me quieren a mi, pero ahora sin Joel no se si seré la misma Bea de siempre, la que siempre esta feliz sonriendo.

Después entró mi madre y me vio en la cama llorando. Se me acercó y se sentó a mi lado, me dio un  fuerte abrazo y un beso en la frente.

-Me acabo de enterar cariño, siento mucho que Joel se tenga que ir.- dijo al estar tocando me el pelo.
-Mamá no se que podré hacer, sabes que desde que estamos juntos nunca nos hemos separado y ahora así de repente.
-Lo sé cariño, y puedes quedarte en casa esta noche, no es una cena muy importante, necesitas estar sola, pero si necesitas algo sabes donde encontrarme. Eres mi niña.
-Gracias mamá.

Se fue y me dejó sola. Lo necesitaba. Lo que no se muy bien es cuando logré dormirme pero se que me costó, estuve toda la noche llorando y pensando en como será mi vida ahora en a delante. Tenia muchisimo miedo, estaba sola y no sabia como aguantar todo esto.