Seguía Aitana sin decirme nada, yo le miraba con una cara de que me
lo dijera ya que me esta preocupando, pero ella seguía sin palabra. No
entendía nada. Mi amiga me necesita, quiere contarme algo, pero no se
atreve. ¿Y que cosa será esa? Porque se nota que es algo importante, y
le volví a preguntar que le pasaba, que me lo dijera ya, que no se caye,
que puede contar conmigo, pero no conseguía su respuesta, era
totalmente imposible averiguar que le pasaba.
-Aitana! Dime ya que te pasa.- estuve media hora o mas pidiéndole que me cuente, pero como os dije, nada, no conseguía nada.
-Bea, Bea, Bea, tengo miedo. No quiero que mi padre se entere.- decía triste y a punto de llorar.
-¿Pero que pasa? No me entero de nada.
-Es
que es muy fuerte, y si mi padre se entere me manda a un internado, ya
lo conoces bien, quiere que sea Aitana Delinton su hija perfecta, y si,
yo también quiero ser lo, para parecerme a el, pero a veces es muy
estricto, y no puedo cumplir sus deseos.
-Dime ya!- volví a insistir.
-Pues que.. quiere casarme en un futuro con el hijo de un político muy importante.
-¿Ángel?-
si lo conocía, eramos amigos, se portaba muy bien conmigo, y claro mis
padres querían también que me enamorara de el, pero eso lo veía
imposible, yo no podría sentir algo por el, ya que lo veía como un amigo
nada mas. Pero si me hubiera gustado quererlo, era muy buena persona,
aun que fuera el hijo de un político que era muy buen amigo de mi padre
pero por lo que le conocí, también era muy estricto con su hijo, quiere
que tenga una vida buena, llena de publicidad y cosas de esas, y claro
quiero lo mejor para el, y esto de casarle con Aitana lo mas seguro lo
habrán decidido el y el padre de mi amiga, ya que los dos iban a ser
políticos en un futuro próximo, Aitana porque le gusta, pero Ángel por
oblación, y si su futuro es elegido por su padre y que sea un trabajo
que no le guste para nada, como me lo dijo, creo que sera una vida muy
dura para el. Ya que no soporta nada de la política, pero se tuvo que
acostumbrar por su padre, y como no tiene una madre que lo proteja, es
aun mas difícil.
-Si, Bea, tienes que ayudarme, habla con tu padre
y que el hable con el mio, tu sabes que estoy completa mente enamorada
de Santiago, el es el único que quiero, no puedo estar con una persona
por oblación.
-Aitii!- y la abracé.- Yo no podré hacer nada, mis
padres también querían una vez que me enamorara de el, pero les dije que
solo lo veía como un amigo nada mas. Y me entendieron, pero Ángel es
buena persona, no tiene nada que ver con su padre, yo creo que salió a
su madre, aun que no tuvo la suerte de conocerla nunca. Pero entiendo
que casarte dentro de unos años con una persona que no has sentido nada
por el, es difícil.
-¿Y que hago? Ya intenté hablar con mi padre,
pero me dijo que si insistía en lo contrario me mandará al internado,
del que te hablé. Y tampoco quiero, ahora no se que hacer. Santiago no
sabe nada, si se lo digo, cometerá una locura, y no quiero mi padre le
haga daño..- y se le escaparon algunas lágrimas de sus ojos marrones
claros y rojos. Se extendieron por su rostro claro y bonito, y con su
mano intentó limpiarlas pero no lo consiguió ya que le salien mas.
-No llores Aiti, te prometo que pensaré en algo, ¿vale?...No te pongas así por favor, que yo también llorare.
Entonces
comenzamos a reírnos las dos, luego después de un rato vinieron a
buscarnos y decirnos que nuestros padres nos buscaban para irnos a casa.
Bajamos, yo me fui con mi padre, y ella con el suyo. Subí al coche,
después mi padre, y me notó que me pasaba algo.
-¿Qué pasa hija?- dijo al mirarme y cogerme de la mano.
-Nada papá. Solo que me preocupo por Aitana.
-¿Te lo dijo?
-Si, y veo que tu también lo sabias. ¿Por qué no me lo dijiste antes?
-Porque me lo acababa de decir su padre.
-¿Y no podrías hacer algo? Ella no lo quiere.
-No
hija, lo siento. Primero porque no me puedo meter en la vida de esa
familia, su padre ha decidido eso y no cambiará de parecer, aun que se
lo dijera yo. Y entiendo que quiera a otro chico, pero no puedo hacer
nada.
-Pero papá, tu también me lo dijiste y te dije que nunca
sentiría algo por el, y me entendiste. ¿Por qué no piensa lo mismo el
sr. Delinton?
-Porque cada padre es diferente con sus hijos, cariño. Yo nunca te obligaría a nada.
-Lo se papá.- y lo abracé y el me dio un beso en la frente.
-Te dejo en casa de Joel, porque me llamó su madre y me dijo que el quería hablar contigo de algo importante.
-Vale,
adiós.- me despedí y salí del coche. Luego toqué el timbre y me abrió
el mayordomo de la casa de mi novio. Entré y me dirigí hacia su cuarto,
que era donde se encontraba. Al entrar, vi que todo estaba echo un
desastre, ropa tirada, maletas. ¿Maletas? ¿Qué estaba pasando aquí?
-¿Qué pasa aquí Joel?- pregunté un poco sorprendida por lo que veían mis ojos.
-Ven, sienta te.- dijo al cogerme de la cintura y sentarnos en su cama.
-Joel, ¿qué pasa?
-Hoy
mis padres me dieron una noticia, y aun que me duela decir eso, y
tampoco se como decírtelo, iré al grano. Nos tenemos que mudar a
Alemania.- soltó de repente.
-¿¿Qué?? ¿No hablarás enserio? Si es una broma, por poco me lo creo.- dije con una sonrisa falsa.
-No, Bea, no estoy bromeando. Me lo dijeron esta mañana. Y no hay forma de que me quede.
-Pero..esto
no puede ser. Joel, tu no me puedes dejar, yo no puedo estar sin ti. Y
encima las relaciones a distancia no funcionan. Yo no quiero dejarte.-
dije al abrazarle, y llorando.
-Tranquila Bea, aré lo posible para convencerlos, no se aun que aré, pero intentaré algo ¿vale?
-No
podrás hacer nada, me abandonaras, y ahora tengo que estar sola. Y yo
no puedo estar sola, yo quiero estar contigo, me había acostumbrado a
ti. Y si ahora te vas, no se que aré.
-Beaaaa! Te quiero, nunca te olvides de esto ¿si?- y me dio un beso de los suyos.
-No me dejes por favor! No quiero estar todo el día en casa llorando.
-Tranquila
Bea, no te pongas así, por favor. Quiero quedarme y lo intenté, pero
nada. Estaré insistiendo a ver que pasa. Pero no te prometo nada.
-Joel!-
y lo abrace. Luego llegó el mayordomo diciendo que estaban buscándome
para irme a casa.- Adiós, espero que no sea un hasta nunca.- dije con
los ojos llorosos y tristes.
-Adiós pequeña.- dijo al limpiarme las lágrimas que me caían de los ojos.
Al
salir estaba en chofer esperándome en la puerta. Me acerqué y me abrió
la puerta. Entré y al cabo de unos minutos ya habíamos llegado a mi
casa. Subí a mi cuarto corriendo, no soportaba la noticia que me acaban
de dar. Nunca me imaginé mi vida sin Joel, siempre soñé que nos
casaríamos dentro de unos años, tendríamos hijos, una familia grande ese
era mi sueño. Lo malo de ahora es que no se cumplirá. Dentro de un
rato alguien tocó a la puerta o mejor dicho entraron sin tocaron. ¿Quién
será? Pues claro los pequeñajos.
-¿Qué queréis?
-Mamá quiere saber si vas a venir a la cena de hoy.
-¿Qué cena?
-No se, alguien nos ha invitado a cenar en su casa.
-No
iré. Dejar me sola, por favor.- y se fueron, lo mejor de todo es que
mis hermanos no se meten mucho conmigo, a veces tenemos peleas, pero nos
queremos mucho los unos a los otros. Somos una familia muy unida,
aunque en las películas siempre las familias ricas, millonarias siempre
pasan de los hijos los padres y hacen lo que quieren. Y no digo que
aquí en la ciudad no hay gente así, la familia de Joel también es un
poco así, no tanto, pero algo tiene que ver a esas familias. Pero en
cambio mi familia es la mejor, siempre intentamos cenar juntos, hablar
de como nos fue el día y nos lo pasamos tan bien. Porque mis hermanos
siempre cuentan las tonterías que hacen. Les quiero, y se que me quieren
a mi, pero ahora sin Joel no se si seré la misma Bea de siempre, la que
siempre esta feliz sonriendo.
Después entró mi madre y
me vio en la cama llorando. Se me acercó y se sentó a mi lado, me dio
un fuerte abrazo y un beso en la frente.
-Me acabo de enterar cariño, siento mucho que Joel se tenga que ir.- dijo al estar tocando me el pelo.
-Mamá no se que podré hacer, sabes que desde que estamos juntos nunca nos hemos separado y ahora así de repente.
-Lo
sé cariño, y puedes quedarte en casa esta noche, no es una cena muy
importante, necesitas estar sola, pero si necesitas algo sabes donde
encontrarme. Eres mi niña.
-Gracias mamá.
Se fue y
me dejó sola. Lo necesitaba. Lo que no se muy bien es cuando logré
dormirme pero se que me costó, estuve toda la noche llorando y pensando
en como será mi vida ahora en a delante. Tenia muchisimo miedo, estaba
sola y no sabia como aguantar todo esto.
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