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domingo, 3 de febrero de 2013

Epílogo





Eric



Entré en la sala del parto junto a Bea, no podría dejarla sola en estos momentos. Ella me necesitaba y yo la necesitaba a ella.

Me cogió de la mano y me dijo.

-Te quiero.- y me sonrió.

Creo que era mi mejor día.

No solo porque nacía mi niña, sino que ella por fin se dio cuenta de que me quería.

Le di un beso en la frente.



Tiempo después...



Al escuchar el primer chillido de mi niña, me empezaron a salir lágrimas de la alegría. Cuando al mismo instante el médico me la entregó para sujetarla. Era tan hermosa, se parecía a su madre.

Luego se la iba a entregar, pero el médico no me dejó. Dijo que diera la bebé a la enfermera y que me quedara distante de todo esto.

Puse mi mirada hacia Bea y vi que estaba muy pálida.

No le hice caso al médico y me acerqué a ella para volver a cogerla de la mano.

-Bea, mirarme.- abrió poco los ojos y pude ver su mirada tan distante, fría.- Tienes que aguantar.- intentó sonreirme pero no podía.

Puse mi mirada esta vez al médico, el solo puso una mirada que creo que significaba algo malo.

-¿Qué pasa? ¿Por qué se ve tan mal?

-Ha perdido mucha sangre.- pude escuchar que me dijo.

-Bea, se fuerte por favor.- volvía decirle cerca del oído para que me escuchara.- Haz lo por tu hija, te necesita.




Aitana



Nada mas que la madre de Bea me llamara al móvil me fui para el hospital.

Nacía su hija, y se que me necesita. También avisé a las chicas para que nos encontrásemos allí, porque se pondría muy feliz al vernos las cuatro juntas. Como si volviésemos al pasado y recordásemos viejos tiempo de cuando estábamos juntas, unidas.


Al llegar, nos encontramos con la demás familia de Bea en la sala de espera. Saludamos a todos y estábamos impacientes para que el médico saliese de esa puerta y nos diera la noticia de que podemos entrar a ver a nuestra campeona.




Eric


El médico seguía intentado incorporarla, pero nada. Le hablaba para que abriese los ojos pero no los abría.

-Bea, se fuerte, te lo pido.- de repente los abrió.

-Cuida a nuestra pequeña...- decía bastante lento, no podía hablar casi.- serás muy... buen padre. Lo sé.- tomó aire y pude ver como le caía una lágrima.- Os quiero.- y cerró otra vez los ojos.

-¡BEA! ¡POR FAVOR, BEA!

-No se puede hacer nada.- escuché que el médico me habló.

No podía haber pasado esto, mi Bea se fue. Me acaba de dejar con nuestra hija. Con una niña que acababa de nacer y que no ha podido ver ni abrazar. MI BEA SE FUE. Se fue para siempre.



Salí con el médico hacia la sala de espera para darles la noticia. Yo no sabia ni como mirarles a la cara.

Cuando salimos estaban todos impacientes. Sus padres, tíos, primos incluso habían venido sus amigas. Supongo que se les cambió la cara al ver la mía que estaba roja y mojada por haber llorado.

Se que es difícil decir que un chico acaba de llorar, pero así fue. La chica que mas quería y que era la madre de mi hija se murió. Eso jamás me lo imaginé.

Me paré al lado del médico.

-¿Como se encuentran las dos, doctor?- habló su madre.

-La niña está en perfectas condiciones.- fue lo único que dijo, luego me miró y no pudo seguir. A mi me volvieron a salir las lágrimas.

-¿Y mi hija? ¿Ella como esta?- esta vez habló su padre.

-Su hija...- tomó aire y continuó.- Su hija perdió mucha sangre en el parto.- volvió a tomar aire.- Siento mucho, pero no se podía hacer nada.- nada mas terminar con la frase pude ver sus caras o lo poco que se veía.

Unos lloraban, otros gritaban, otros se tapaban la cara, otros se caían al suelo y yo. Yo estaba apoyado en la pared, y resbalando me poco a poco hacia el suelo. No aguantaba como me estaba sintiendo. Era tan asqueroso todo esto.




Años después...



Todavía recuerdo el día que estábamos en el hospital y que Lidia perdió a su madre.

Ha crecido tanto después de entonces. Ya tenia unos diez años y dentro de dos meses cumplía los once.

Cuando la miraba, recordaba a su madre. Incluso siempre me pregunta por ella, siempre quiso conocerla, pero ha tenido la mala suerte de no poder.

-Papá, los abuelos acaban de llegar. Ana está en la habituación con Daniel.- dijo al asomarse al despacho donde me encontraba.

-Voy a saludarles, no me tardo.- ella sonrió y desapareció por la puerta.

Y os preguntareis quien es Ana y Daniel.

Ella es la mujer que me ayudaba a ser mas fuerte, que ha estado conmigo desde que quedé solo al cuidado de Lidia. Aunque reconozco que los padres de Bea, siempre han estado pendientes de Lidia. La quieren mucho y nos acaban de venir a hacer una visita.

Daniel, el es mi hijo. Que tiene tan solo dos años. Ya es todo un hombre, aunque cueste admitirlo. Se parece mucho a mi. Rubio y le salieron los ojos azules como los de su madre.

Tenia una familia estupenda. Y eso me gustaba.

Hace años que dejé de dedicarme a ser modelo. Y formé mi propia empresa de modelos. Me va demasiado bien, Lidia no para de decirme que de mayor le gustaría ser modelo.

Es tan hermosa, que no puedo olvidarme de su madre en ningún instante. Pero no se puede hacer nada.

Hay muchas veces que me imagino como hubiera sido nuestra vida si no hubiera muerte aquel día, estaríamos juntos, supongo. Vivir en una casa grande y niños corriendo por la casa. Una familia enorme. Pero ya no puede ser. Aunque me hubiera gustado mucho.

-Hola familia.- dije al darles un abrazo a los padres de Bea y a los pequeños, que ya son todo unos galanes.

-Ei Eric, cuanto tiempo. ¿Cómo va todo por aquí?- habló el señor Velazquez.

-Muy bien, aquí estamos. Creciendo.- dije refiriéndome a Lidia y Daniel.

-Si, ya vi a mi nieta. Ya es toda una mujercita.- dijo al poner su mano sobre mi hombro.

-Hola a todos.- se escuchó decir a Ana que estaba bajando por las escaleras junto a Daniel.

Nada mas bajar se vino corriendo hacia mi para cogerlo.

-Y el campeón de la casa.- dije al darle un beso. El reía.

-Me alegra que estéis así de bien.- habló la madre de Bea. Nosotros sonreímos.

-Hay que vivir la vida.- dije.

Pasamos al jardín a comer. Estábamos en familia y felices. Nunca me encontraba así de bien.

Tenia a las mejores personas a mi lado y eso me gustaba.



FIN

Cap.13 Al final me di cuenta





Beatriz



Hablé con Aitana y me hizo muy bien. Dijo que intentará venir a visitarme un día de estos para charlar mas tranquilas. Me gusta tenerla como amiga, siempre que la he necesitado, ha estado allí, apoyandome en todo lo que necesitaba. Aunque a veces me arrepentía de no habérselo contado cuando me enteré. Si no que se tuvo que enterar por otros medios.




Pasaron los meses...



Fueron días muy difíciles, no hablaba con casi nadie. solo estaba saliendo al jardín y encerrada en mi habitación.

Pero hoy era el día, hoy tendría que volver a ver a Eric. Iba a venir a recogerme para llevarme al medico. Tocaba consulta. No estaba de mucho ánimo que digamos.

Si me vierais ahora, estaba con una barrigota, que tela. Ya en el noveno mes. Dentro de nada iba a nacer mi pequeña. Ganas enormes, pero es que había algo que me ponía un poco mal.. Ya no volví a ver a Joel. Creo que volvió a Alemania. No quera saber nada mas de mi. Que lastima, con lo que yo le quería, pero ya veo que el ya no quiere nada mas conmigo.

-Bea, Eric acaba de llegar, te espera en el coche.- dijo mi prima que entró en mi habitación.

-Voy.- me puse los zapatos, nada fácil y me bajé para abajo.

Al acercarme al coche lo vi que me estaba esperando. Se escuchaba la música. Yo entré sin saludar ni nada. El arrancó y nos fuimos para el hospital.

Durante todo el camino ninguno habló, tampoco sabríamos que decir. Pero creo que era lo mejor.

Llegamos y al entrar nos llamaron. Cuando me senté en la camilla donde otra vez iba a ver a mi niña, noté que Eric me cogió de la mano, iba a soltarle, pero no podía hacerlo. No se porque, pero no podía.

El medico me puso el gel frío y dentro de unos segundos vi a mi bebé. Ya era tan grande que quería que llegase el día de verla cara a cara.

-Todo esta en orden. Pero creo que será mejor que ya te instalemos en una habitación.- dijo después de limpiarme la barriga y sentarme en una de las sillas de su escritorio.

-¿Por qué doctor?- habló Eric, yo solo me limité a pensar si el medico tenia razón.

-Porque pronto será el parto. Y estaría mejor que ya esté en el hospital. Ya que venís de las afueras.

-Eso no importa. Me puedo quedar con mis padres en la ciudad.- hablé yo esta vez.

-Prefiero que te quedes aquí, Bea. Será lo mejor para todos.

No podía hacer nada, era quedarme si o si. Así que le hice caso y me instalaron en una habitación del hospital.

Por mi sorpresa Eric se pensaba quedar esa misma noche conmigo. Tenia que decirle que no, pero me vendría con lo mismo. Así que le tenia que dejar.

-¿Se te antoja algo?- dijo al fin. Ya el horrible silencio en la habitación se terminó.

-No, gracias. Todavía no tengo hambre.- esperaba sonar lo mas amable posible, porque ultimamente entre nosotros solo había peleas.

-Como quieras.- dijo al sentarse en el sillón que había en la habitación.

Pasaron varias horas y estaba de noche. No estaba cansada ni nada, y eso que me daban ganas de dormir, quería, pero solo cerrar los ojos, los abría en el mismo instante.

-¿Te pasa algo?- habló, ya que notó que no paraba de moverme en la cama.

-No.- dije al girarme hacia un lado, otra vez. Hace tan solo un momento que me di la vuelta y ahora volvía a girarme.

-Pues... no parece.- otra vez me giré y me quedé mirándolo.

-¿Por qué no vas a tu casa y me dejas sola? A lo mejor es por eso que no me puedo dormir, como dios manda.- el se me quedó mirando con una cara...

-No te pienso dejar sola, si es lo que piensas y quieres.- no había forma.


Al final me dormí, por fin.

Lo malo de la mañana siguiente es que aparecieron mis padres con mis tíos y mis primos. Estaban algo preocupados por la forma en la que me dijo el medico de que me tenia que quedar a partir de ya en el hospital. Y a la vez se sorprendieron, porque ninguno se lo imaginaba.

-¿Te encuentras bien, hija?- dijo mi madre al sentarse en la cama al lado mio.

Los demás estaban de pie menos Eric que seguía sentado en el sillón y todavía no se había ido a casa.

-Si mamá. Estoy bien. Será mejor que os vayáis a casa ya, me encuentro bien. No tenéis que estar aquí todos y todo el día, conmigo.- dije sonriendo y intentando convenciendoles para que se vayan ya a casa porque me estaban poniendo algo nerviosa.

-Como quieras.- dijo mi padre esta vez.

-Cuidate mi niña.- dijeron mis tíos al irse por la puerta.

-Nos vemos pronto, primita.- dijo Matias al ir tras sus padres. Mi prima me dio un beso y ella también se fue. Solo nos quedamos mis padres y Eric.

-Cuidala ¿si?- le dijo mi padre el asintió.

-Mejor que el también se vaya, quiero estar sola, tranquila. Y encima durmió aquí, estaría bien que vaya a descansar un rato en su casa.- espero que mi madre o mi padre le intenten convencer porque de verdad que quería estar algo sola.

-Eric, Bea tiene razón. Ve a descansar un rato y mas tarde vuelve si es lo que quieres.- habló mi madre. Ya era hora de que alguien se ponga en mi lugar.- Si quiere estar sola, que lo esté.

-Vale, como queráis.- mis padres me dieron un beso y se fueron, luego se fue el. Ahora si que estaba sola, que alivio.


Durante las horas que estaba sola pude pensar un poco sobre mi y mi bebé.

Eric se preocupaba por nosotras, y yo he sido muy mala con el en este ultimo tiempo. Le he tratado bastante mal y creo que será mejor pedirle perdón por mi actitud. Supongo que eran las hormonas de las embarazadas.

El era un buen chico, lo era de verdad. Y mi niña tenia suerte de tener un padre como el.

Pero lo único que no tengo claro es que, si siento algo por el. Es algo incomprensible. A lo mejor me gusta desde que nos hicimos mas amigos y no me había dado cuenta por culpa de que me enteré que había quedado embarazada y por Joel.

Hablando de el, es tan, tan... tan único. Me gustaba de verdad y lo quería. Pero ya se sabe que nunca mas habrá nada entre nosotros. Una verdadera lástima. El iba a ser el perfecto para mi.

Ahora estaba Eric, el único que ha estado conmigo. Puede que era solo porque estaba embarazada, pero a lo mejor no será solo por eso.

Entre mis pensamientos y yo no me di cuenta de que ya había llegado y estaba sentado al lado mio mirándome.

-¿Cuándo llegaste?- pregunté.

-Hace un rato. ¿En que estabas pensando?- yo lo miré raro. Tan rápido no puede venir, si se acababa de ir.

-En cosas, pero... ¿por qué llegaste tan pronto?- el alzó una ceja.

-Bea... ya son las siete de la tarde.- yo me quedé rayada. Habían pasado muchas horas y no me había dado ni cuenta. Ya estaba anocheciendo poco a poco.

-¿En serio?- el asintió.- Bueno pues, ya que estamos solos. Quería hablar contigo.- se quedó con una cara al escucharme decir eso, que nunca lo había visto así.

-¿Pasa algo?

-No, es que quería pedirte perdón.- dije al fin y sin irme con mas rodeos.- Siento haberte tratado tan mal en estos últimos meses. Sin poder dejarte aprovechar el tiempo que tu hija... que nuestra hija...- me corregí.-  este aquí dentro.- dije al señalar mi barriga.

-No tienes porque pedirme perdón.- se acercó a mi y se sentó al lado mio en la cama.- Entiendo por el momento que te encontrabas, aunque no siempre.- dijo al soltar una carcajada, yo también me reí.- Pero si quieres mi perdón, te perdono.- sonrió.

-Eres muy buena persona ¿sabias?- dije con una sonrisa.

-Lo sé, pero gracias por decírmelo. Me alegro que seas la madre de nuestra hija, eres magnifica.- y ¡PUM!

Solo con decir eso me di cuenta de todo.

Era él.

Era la persona que tenia escondida dentro de mi pecho y sin darme cuenta. Era el que me gustaba, el que me importaba de verdad. Era el, el padre de mi hija, el que me había robado el corazón.

-¿Estas bien?- ni me di cuenta de que me estaba hablando.

Pero cuando me quedé mirándolo, sentí algo entre mi entre pierna. Era como si me acabase de mear.

-Eric.- dije nerviosa.- Creo que el bebé esta a punto de nacer.


jueves, 17 de enero de 2013

Cap.12 Llegó el día de la realidad





Beatriz


Esto no me estaría pasando a mi. ¿Cómo puede volver en una semana Joel? Eso es imposible. Ahora que iba a hacer. Me vería con la barrigota y entonces todo se irá a tomar por culo. Vale yo no hablo así, pero es que era la única explicacion para lo que pasará cuando me vea...


-¿Te pasa algo primita?- dijo Susana.- Te ves pálida ¿estas bien?- levanté la mirada y pude encontrarme con tres pares de ojos mirándome.

-No, no estoy bien. Me moriré en una semana.- fue lo único que logré decir y ellos se me quedaron mirando pero que antes.

-¿Qué pasó? ¿Por qué lo dices?- habló esta vez mi primo y se podía notar como estaba algo preocupado por mi.

-¿Por qué lo dijo? Pues porque Joel me acaba de enviar un sms, llegará en una semana...- podía ver como se les abrió la boca y que a lo mejor podrían entras moscas y hubiera. Pero como estábamos en un restaurante y aquí no hay moscas, pues no.

-Eso es ¿fantastico?- habló mi prima.

-¿Cómo que fantástico Susi? Es horrible, cuando me vea se quedará confundido, mal, triste, enfadado...




Dentro de una semana...



Pasé toda la semana encerrada en la casa de mis tíos. No podría salir con la forma en la que me encontraba. Estaba mal. Hoy llegaba Joel de Alemania. Hoy era el día.

No sabría decir que no tenia ganas de que llegase este día. Porque temía por como iba a reaccionar cuando lo viera y el también como podría reaccionar al verme con esta barrigota.

Justo cuando me senté en la cama para poder descansar algo y olvidarme de todo aunque sea para un momento. Me llegó un mensaje suyo diciendo me que dentro de una hora llegaría el avión. Y preguntándome donde me encontraba para ir a visitarme. Le quería decir en casa de mis padres, para que cuando vaya se no me encontrara, pero no podía mentir le mas. Seria lo peor que podría hacer, así que le tenia que decir la verdad. En casa de mis tíos.




Joel



Estaba en tan solo unos minutos de ver a mi chica. La echaba tanto de menos.

Ya estaba en el aeropuerto y ahora estaba en un taxi dirigiéndome para la casa de los tíos de Bea. La casa estaba a las afueras de la ciudad, así que tardaría una media hora como mucho para llegar. Tendría que aguantar. Porque si aguanté sin verla durante varios meses. Podría aguantar unos minutos mas.



Llegué, por fin. Me encontraba en la puerta principal de la casa de sus tíos. Estaba a tan solo unos metros de distancia. Ya no eran kilómetros, ni nada eso. Si no unos metros, solo eso, nada mas.

Toqué al timbre y me abrió una mujer no muy vieja, se veía joven, era rubia y al verme me sonrió.

-Hola, debes de ser Joel y buscas a Bea.- yo asentí, por lo visto me conocía, o le habían hablado de mi.- Yo soy su tía. Pasa, ella esta en jardín en un banco cerca de un árbol, siempre se sienta allí a pensar y descansar.

-Gracias.- le sonreí y me fui para el jardín.

De lejos podía verla, estaba sentada en  un banco cerca de un árbol, tal y como me dijo su tía, que se veía muy simpática. Me acerqué a ella, no sabría decir, pero tenia unas inmensas ganas de mirarla a los ojos, besarla, abrazarla.



Beatriz



Pude notar como alguien me estaba observando. Al darme la vuelta me encontré con la mirada de Joel. De mi Joel. Esto no me podría estar pasando a mi. Ahora al verme todo acabará entre nosotros. No se ni como decírselo, como explicarle que lo ocurrido fue un simple error.




Joel



Se dio la vuelta y la vi. Estaba igual de guapa que siempre, o mas. Me acerqué a ella para sentarme a su lado. No me quitaba la mirada de la suya. Esos ojos azules que tenia me volvían loco.

Pero cuando me puse enfrente de ella y bajé la mirada, vi algo sorprendentemente fuerte, no me lo esperaba para nada. Y tampoco quitaba mi mirada de su barriga.

-Estas embarazada.- solté de repente. No me podía creer esto.




Beatriz



Solo pude notar lo mal que se estaba encontrando en estos momentos al verme con esta barrigota, pero asentí con la cabeza triste.

-¿Quién en el padre?- preguntó de repente. Yo no sabia si decírselo. No sabia que hacer, me quería matar en estos momentos.- Dime lo, por favor.

-Eric.- dije suavemente.

-¿QUÉ? ¿EL VECINO?- dijo chillando.

-Si. Pero no te pongas así.- dije al levantarme y acercarme a el, pero se separó.- Fue un error. Pero te quiero a ti.- seguía acercándome a el, pero el se alejaba.

-¿Por qué no me los has contado? Hemos estado hablando durante meses, y no sabia nada.- tenia ganas de llorar, pero no. No iba a llorar mas, nada de llorar. Hasta aquí llegué de llorar por cualquier cosa, ahora tendría que vivir por mi bebe.

-Por favor, no te pongas así. Es que...- no me dejó terminar.

-No digas nada. No se ni porque he venido aquí para verte. Si lo primero que hiciste al irme es revolcar te con el primero que se te cruzó en el camino.- ¿dijo eso de verdad?

-¿Me estas llamando puta?- me miró sin saber que contestar, pero habló.

-Si.- y se dio la vuelta para irse, pero le detení.

-¿Piensas eso de verdad?- me miró y asintió. No me esperaba esto para nada, nunca me imaginé eso de el. Ni tenia la menor idea de como me estaba hablando. Y yo le quería.- Gracias por saber tu opinión, ahora puedes irte.- y lo dejé irse, no lo quería ver nunca mas, estaba mal. Todo lo que me había dicho no me lo imaginaba, y si piensa eso de mi. Que lo piense, no soy nadie para cambiar con lo que pensaba.

-¿Ya se fue?- al girarme, vi a Matias mirando sorprendido.

-Si, y no volverá nunca mas.- pasé por su lado y me fui. Tenia que encerrarme en la habitación por un rato, estar sola, pensar.

-¿Dónde vas Bea?- no me di la vuelta ni nada, seguí andando.- Vuelve aquí. BEA. Bea, por favor...- ya no escuché mas de lo que estaba diciendo, ya me encontraba subiendo por las escaleras para llegar al segundo piso.


Me senté en la cama y cogí el móvil. Marqué el numero de Aitana y esperé a que me contestara, necesitaba desahogarme con alguien y que mejor con una de mis mejores amigas. No iba a llorar ni nada, solo quería hablar con ella durante un rato, decirle lo que pensaba, lo que tenia en mente, lo que me ha pasado en estos últimos meses, ver como se encontraba ella...




Joel



Llegué al primer hotel que vi, al entrar en la habitación lo primero que hice fue llamar a mis padres y decirles que dentro de un par de días volvería a Alemania. No tenia nada mas que hacer aquí. Mi madre se sorprendió por la noticia, pero no le quería contar nada mas sobre el tema. No estaba para hablar de esto.

Justo antes de colgar lo cogió mi hermana, ahora si que no tenia ganas de hablar de esto y lo primero que haría Isabel es, ''¿cómo esta tu chica?''

-Ei hermanito!- se escuchó muy feliz.

-Hola Isa.- contesté yo algo no tan feliz como ella, se notaba. Esperaba que no se diera cuenta de mi sentido del humor en estos momentos.

-Ei, ei, ei ¿qué pasó? Te noto raro.- justo lo que no deseaba que pasase.

-Estoy bien, solo que ya te echaba de menos.- mentí, pero esperaba que no se diera cuenta.

-Ajam... pues no te creo, siento decírtelo. Pero creo que ha pasado algo con Bea ¿cierto?- ¿y que le decía ahora? No podría seguir mintiendo la, me pilla a la primera.

-Cierto.- solo pude decir eso, nada mas podía salir de mi boca.

-Cuando vuelvas me contaras mejor. Pero te digo una sola cosa, si de verdad te importa, lucha por ella.- tenia razón mi hermanita. Con lo pequeña que era me ha ayudado mucho y la verdad que me pararé a pensar un rato en lo que me acaba de decir.


Me despedí de mi hermana y me eché en la cama de la habitación que me encontraba, del hotel. Tenia razón, y si, me importaba Bea todavía. Que aunque esté embarazada de otro. Ella misma me dijo que fue un simple error, tendría que luchar por ella. Y lo pensaba hacer.

No me iría de aquí hasta que no vuelva con mi chica. Ella me importa demasiado y sigo estando enamorado de ella. Conquistó mi corazón y no puedo dejarla escapar así como si nada. Porque el principal culpable de todo esto soy yo, por haberme ido y abandonado.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Cap.11 Llorar por última vez




Beatriz


Me senté en la hierba del jardín, pero luego me eché y miré el cielo. Observé las nubes durante no se cuanto tiempo. Me vino bien porque no pensé en nada mas y me olvidé de todo durante ese tiempo. Pero luego noté que alguien estaba detrás mio mirándome. Al levantarme y girarme vi que era Eric. ¿Qué hacia aquí?

Pensaba que solo iba a venir cuando tocaba ir al medico, pero como siempre, no cumple con su palabra y hace lo que se le pegue en gana. Pero ya pasaba de eso.

No le di nada de importancia y volví a mi estado de antes, echada en la hierba y mirando el cielo, las nubes. Sin pensar en nada. No tenia ganas de acordarme de mi vida real. Quería meterme en un cuento y tener un final feliz, estar con mi príncipe azul, vivir el amor como dios mando, ser la princesa mas feliz que nunca... Pero luego tuve que volver a la realidad, gracias a que Eric habló.


-¿En que piensas?- dijo al ponerse a mi lado, sentado.

-En nada.- contesté sin demasiadas ganas, no necesitaba hablar de nada y menos con el. No quería contarle nada de mi vida personal. Solo será el padre de mi bebé, nada mas. Pero por lo visto piensa que puede haber algo entre nosotros, pero yo lo tenia mas que claro que no iba a pasar nada entre nosotros. Yo sentía dentro de mi que siempre será Joel, aunque será un poco difícil cuando se entere de todo esto.

-Puedes contarme.- volvió a hablar. Pero no contesté.- Vale, pues no me lo cuentes. ¿Cómo te encuentras?- dijo al cambiar de tema, algo que alegraba que hubiera echo.

-Bien, ya me encuentro mejor.- pero ni lo miré ni nada, seguía mirando las nubes.

-Me alegra que estés bien. No sabes que ganas tengo de que llegue el día cuando nos digan el sexo del bebe.

-Si, yo también quiero saberlo...- las veces que hablaba ahora mismo, hablaba mal. Como explicarlo, le contestaba algo fría, distante, sin ánimo. Y creo que al final se dio cuenta. Porque de repente se levantó y se puso delante mía.

-No me gusta verte así. Aunque digas que estas bien, no me lo creo. Se que estas así por Joel. Porque deseas con toda tu alma que ese bebé, - señalo mi vientre.- fuera de el. Pero no lo es, así que vete acostumbrando a verme a menudo aquí hasta que nazca el bebé. Porque cuando nazca, cada semana lo tendrá uno.- y se dio la vuelta para irse, pero al escuchar todo lo que me dijo me levanté y hablé.

-¿Qué estas diciendo?- se giró y se acercó a mi.

-Lo que escuchaste, no pienso repetirlo dos veces. Al principio te entendía. Pero ya no aguanto mas, no aguanto como me tratas ultimamente, no aguanto verte triste por ese tío que te dejó, mete te en la cabeza que ya no esta, a saber cuando volverá. Y a saber si quera estar contigo después de que se entere que tienes un hijo mio. Porque esa es la verdad, es mi hijo, ni tu ni nadie me lo quitará. Me da igual que tu padre sea un importante político, porque el me entenderá, por lo que me habló. Es padre, y sabe como me sentiré. Así que fin de la discusión, todo esta decidido. Y te lo digo ahora para que luego no me digas que no te avisé cuando nazca y me lo quiera llevar conmigo.- dijo enfadado y yo sin abrir la boca.

No podía comprender lo que me estaba diciendo. Bueno si, pero me entraban ganas de llorar. No se si de tristeza, de dolor o de cualquier otra cosa. No aguantaba la sensacion de que me quitara a mi bebé durante una semana. Eso no lo podría permitir. Lo demás ya me daba igual, si quiere estar conmigo Joel, pues estaremos juntos si no, pues será el fin de nuestra relación. Eso ya no podía hacer nada mas.

Cuando quise hablar se largó rápido y no aparicio. Yo me quedé fuera durante un rato, podía sentir como mis lágrimas caían una por una, y seguramente tenia los ojos rojos y las mejillas llenas de agua. Pero justo en ese sitio, me limpié toda la cara y hablé en voz alta.

-No lloraré mas por nadie. Ni por Joel, ni por Eric, ni por nadie. Estoy harta de como me tratan, como me hablan. SE ACABÓ. Ahora seré fuerte, cuidaré a mi bebe, que será lo mas importante para mi.

Entré en la casa y me crucé con Matias, no quería volver a discutir con nadie así que no hablé y subí las escaleras para ir a mi habitación.

Pero al cerrar la puerta, entró el y se quedó delante mía mirándome.

-¿Qué pasó?- dijo algo preocupado, pero no quería hablar para nada.

-Nada, quiero estar sola, deja me.- dije al darme la vuelta y sentarme en la cama.

-Pues no te dejaré sola hasta que no me cuentas que pasó allí fuera.- dijo al señalar la ventada donde se veía el jardín.

-Que no pasó nada.- alcé la voz. Se sentó a mi lado.

-Ven.- dijo al abrazarme, iba a rechazar el abrazo, pero me sentí mejor estar protegida en estos momentos no se porqué. Así que lo abracé con fuerza y detuve las lágrimas que se me iban a salir dentro de nada. Pero por suerte si que cumplí y me estaba haciendo fuerte poco a poco, eso me gustaba.



Dentro de unos meses...



Pasaron los meses y me sentía mejor, la barriga me crecía mas y mas.. Me sentía inchada en ocasiones. Pero así era el embarazo. Mi prima llegó hace una semana feliz, porque ya había decidido la fecha de su boda. Iba a ser dentro de dos meses, justo cuando ya tendría que nacer mi hija. Si, hace unos dos meses que fuimos al hospital para saber el sexo del bebé y será niña.

Tendré a una princesita. Estaba muy ilusionada. Mi madre me contó que ya tenia habitación propia, toda decorada. Cuando iba al hospital me pasaba por casa a visitar a mi familia y la habitación había quedado muy bien.

Deseaba ya que naciera para poder volver a mi hogar. No sabéis como necesitaba estar en mi propia habitación y todo eso.

Con mi primo estamos mejor. Tiene novia des de hace poco y esta feliz y yo me alegraba por el, eso era un problema menos del cual no me debía preocupar.

Por otra parte estaba Eric. Ya no podíamos tener una conversión normal, des de la discusión que tuvimos en el jardín de la casa de mis tíos. Solo me venia a recoger para ir al hospital y ya esta. Por una parte me alegraba, pero por otra no. Porque sabia que cuando naciera mi niña, al pasar una semana conmigo el se la llevará para su casa durante una semana.

No entendía muy bien porque lo hacia, ya que eramos vecinos y podía venir a verla cuando quería. Pero no podía hacer nada, mi padre estaba de acuerdo con eso.

Y también esta Joel. Que me llamaba muy a menudo para ver como estaba y tal. He tenido que mentir lo en muchas ocasiones. Como por ejemplo que hacia en casa de mis tíos, el instituto, también quería un día que me hiciese una foto para verme ya que me echaba de menos. Y tenia que mentir le porque había cambiado mucho mi físico. Des de que estaba embarazada no había engordado mucho, tenia solo barriga, pero mi cara cambió algo.

Me alegraba hablar con el. Pero tenia un único problema. Quedaba poco para que volviera aquí, cuando se entere de que tengo una bebé, no me hablará. Porque me dirá de todo y lo mas importante, me dirá que porque no se lo había contado las veces que hablabaamos. Tenia miedo de que llegase el día de verlo cara a cara. Pero ya no podía dar vuelta atrás.


Acabe de salir de la ducha y buscaba algo para ponerme. Íbamos a ir a cenar con mi prima y su marido. También se apuntó Matias. Así que me quería poner un vestido, pero al final me decidí por unos vaqueros y una camisa de premamá, unas bailarinas y la chaqueta por si empezaba a hacer frió. Algo normal y cómodo.


-Bea, ¿lista?- se escuchó mi prima que estaba fuera esperándome.

-Si, ya salgo.- abrí la puerta y me la encontré.- Que guapa.- dije al verla con un vestido super bonito. Le quedaba estupendo.

-Gracias, tu también.- dijo sonriendo me. Puso su mano sobre mi barriga.- No sabes como deseo yo también ser mamá algún día.

-Lo serás muy pronto.- le sonreí y bajamos para abajo.


Matias y su futuro marido estaban en la puerta esperando. Nos montamos en el coche y fuimos a un restaurante elegante. Por suerte no encontramos conocidos.

Se me olvidaba contaros sobre la prensa. Pues, des de que me vine con  mis tíos, dejaron de publicarme en revistas, periódicos o television. Creo que se olvidaron de mi pequeño problemita, o eso esperaba.

Pero seguro que cuando vuelva  a mi casa con mi niña, todo volverá a empezar. Espero que no me complique la vida.

Llegamos al restaurante y nos sentamos en una mesa de cuatro, pidieron vino para brindar, pero yo tenia que beber un refresco o zumo. Ya que no puedo beber alcohol, que mal, pensé. Pedimos también algo de comer, me moría de hambre.

La verdad que no entendía como no podía engordar, si no paraba de comer. En cada media hora tenia que ir a la cocina para buscar algo de comer, que si papas, que si un bocadillo, que si eso que si lo otro. Lo primero que pillaba.


-Ya queda poco, para la boda y para que nazca esa pequeña bebita.- habló de repente mi prima, yo sonreí y por lo que vi todos soltaron una sonrisa.

-Si, queda muy poco. Tengo unas ganas de volver a mi casa.- dije al tomar un sorbo de mi coca-cola.

-¿Ya te quieres ir tan rápido?- habló mi primo.- Me había acostumbrado a tener a mi prima favorita embarazada en casa de un lado para otro.

-Si me aburría que quieres que hiciera. - dije riéndome.- Necesito volver con mis padres, amigos. Ya sabes..- bajé la vista.

-Y también deseas que vuelva Joel ¿no?- al escuchar eso, lo miré.

-No se si quiero que llegue el día de que lo vea cara a cara.- mi prima me miró y puso su mano sobre la mía.

-Sabes muy bien que llegará el día, tu solo te tienes que relajar y no pensar en eso. Ahora tienes que cuidar a una princesita.

-Si, tienes razón.


Comimos, hablamos, reímos... La verdad que me lo pasé muy bien. Creo que necesitaba divertirme un rato y me vino muy bien la cena. Volvimos a casa y me puse el pijama, ahora ya estaba cansada, tenia que dormir. Mañana iba a ser un gran día. Pero justo cuando me eché en la cama y me tapé. Me vino un mensaje en el móvil.

Cogí el móvil y abrí el mensaje. Era de Joel.

Mi chica guapa, te tengo una sorpresa. Mis padres me dejaron volver antes de lo previsto. En una semana estoy allí. No sabes que ganas tengo de volver a verte y besarte.

Te quiero princesa. Hasta pronto, buenas noches.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Cap.10 Poco a poco




Al rechazar al final el abrazo que me había dado se me quedó mirando confundido. Me limpié las lágrimas, cogí todas las revistas o periódicos de mi cama y las tiré.

-No tenias que haberme traído todo eso!- dije, se me quedó mirando todavía mas confundido por mi reacción, y era lo primero que pude hacer después de todo esto.
-¿Qué te pasa? Solo quería traerte esto para que sepas como esta todo allí fuera.- dijo señalando para la puerta.- Pero se ve que el embarazo te esta afectando mucho.
-Basta Eric, no aguanto que me hables así y te dije que no quería verte mas.- me giré y me quedé pensativa en todo mi vida.
-Y yo te dije que allí dentro,- dijo al tocar mi barriga.- esta mi hijo. Y no permitiré que me separes de el.- volví a girarme para mirarlo.
-Me voy de la ciudad, espero que lo entiendas. Y no me interesa lo que publiquen de mi, ya estoy acostumbrada a todo eso.- se levantó y se puso enfrente de la ventana.
-Lo sé. Me lo contó tu madre, pero también me dijo que podía ir a visitarte. ¿Por qué estas acostumbrada?- y se giró hacia mi.
-Solo una vez al mes para ir a la consulta, nada mas. Pasadas experiencias.- y volvió a girarse hacia la ventana.
-Ni sueñes que solo iré un día al mes a visitarte.- se dio la vuelta y se fue. Me había dejado con la palabra en la boca.

Pasaron los dias... Y ya hoy me iba para la casa de mis tíos, por fin llegaba el día de salir de aquel hospital. Mis padres se despidieron de mi y mis hermanos también, los echaría mucho de menos. Mis cosas ya estaban en el coche, el chofer ya me estaba esperando en el parking del hospital. Bajé por el ascensor y me abrió la puerta. Yo entré, al rato me había despertado para decirme que ya habíamos llegado. Me había quedado dormida durante todo el camino, pero estaba bien. Des de que estaba embarazada me entraba sueño cada dos por tres.
Me abrió la puerta para salir y a la puerta vi a mi tía que me estaba esperando con los brazos abierto como siempre. Le di un fuerte abrazo y entramos a la casa. Mis primos no estaban y era lo mejor. Por mi primo digo. Y mi tío estaba trabajando.

-Me alegra tenerte aquí princesa.- dijo mi tía y dirigirnos hacia la cocina, tenia un poco de hambre y ella lo intuía.
-Y a mi me alegra estar aquí..- nos sentamos en las sillas de la cocina y me cogió de la mano.
-Se que tienes miedo por todo esto, es muy difícil estar embarazada a tal edad.- yo solo sonreía.
-Si tía, es muy difícil pero ya me estoy acostumbrando poco a poco. Por lo menos tengo a una familia como vosotros que esta allí apoyando me en todo.- ella sonrió al escuchar eso y se levantó.
-Bueno me alegra saberlo. Quiero que sepas que cuentas conmigo para todo.- entonces me trajo un plato con comida, y de mi favorita.- Espero que tengas hambre porque lo hice con todo mi amor.- sonrió.
-No sabes cuanta.- y empecé a comer. Estuvimos hablando hasta que terminé de comer. Luego me acompañó a la habitación donde iba a estar durante el tiempo que me quedaría aquí.
-Seguro que estas cansada, te dejare. Cuando quieras puedes bajar.- dijo al cerrar la puerta.

Yo me eche en la cama y comencé a dormirme poco a poco. Tenia sueño, como ya había dicho el embarazo me daba sueño cada dos por tres.

Me acosté y en un segundo ya me había dormido.

Después de unas tres horas, lo sé porque miré el móvil y vi la hora. Era ya de noche. A saber luego cuando tenga que volver a acostarme si tendré sueño. Me di una ducha rápida y me puse algo de ropa cómoda y bajé a la cocina a comer algo, que tenia un hambre!

Al entrar en la cocina, alguien salia y me choqué, nos chocamos. Al ver quien era vi a Matias, mi primo. No se como habrá reaccionando con la noticia, si me iba a hablar o algo.

Pero no fue lo que me esperaba, de repente, se separó y se fue. Me dejó ahí sola en la cocina, sin pronunciar ninguna palabra, sin pedir perdón por el choque, o al menos un ''hola, como estas prima?'' nada de nada. Este chico esta loco, seguramente estará enfadado por lo de la ultima vez que nos vimos y mas que nada por lo que había pasado y rechazarlo.

Es que somos primos, no puede haber nada entre nosotros. Que no me vaya a marear.

Pasé del tema y abrí el frigorífico. Me hice un bocadillo. Mmm que rico!!

Después de acabar me fui al salón para ver si estaban mis tíos, pero me encontré a mi primo, no quería otro incomodo silencio o sin pronunciar palabra, así que quise hablar y preguntar por sus padres, ya que de otra cosa no había de que hablar. Me senté a su lado en el sofá y el pasó de mi, mirando la tele.

-¿No me vas a hablar por el resto de nuestras vidas o que?- dije al mirarle.
-No es eso.- dijo sin mirarme, pero yo no aparté la mirada de el.
-¿Entonces que es? Es como si no nos conociéramos...
-Sabes perfectamente por qué es.- dijo al cambiar de programa con el mando.
-Por dios Matias, si es por lo del beso, sabias perfectamente lo que era, SOMOS PRIMOS.- alcé la voz con eso ultimo. Entonces por fin se giró y me miró a la cara.
-Cuando me dijiste que sentías algo por mi, también eramos primos, pero no te importaba, y ahora que hago yo algo entonces cuentas eso ¿no?
-A ver, vamos  a ser sinceros, eramos pequeños cuando te lo dije, no se como puedes acordarte todavía de eso.
-Si claro, tu pon escusas.- y volvió a poner su vista hacia la tele otra vez.
-Ahora soy yo la que pone escusas...


Otra vez ese silencio incomodo, no dijo nada después de que le dije la verdad, no quiso hablar hasta por lo menos una media hora. Una media hora en silencio, que solo se escuchaba la tele encendida, nada mas.

Pero después de un rato, se ve que había recapacitado y habló al fin, cambiando de tema claro está.

-¿De verdad que estas embarazada?- dijo al mirarme demasiado incomodo. Y una pregunta que no me esperaba para nada.
-Si.- dije como si fuera lo mas normal del mundo, porque ya me estaba acostumbrando, así que me daba igual quien se entere y quien no.
-¿De Joel?- al decirme ese nombre, todos nuestros momentos pasaron mi cabeza.

Todos lo recuerdos que tengo de el, la primera sonrisa, el primer beso, la primera caricia, la primera cita, idas al cine, cogidas de la mano, citas... todo, me acordé de todo. Y ahora si que se había acabado la única oportunidad que quedaba tener con el, y todo gracias a un embarazo inesperado y justo mi primera vez.

Si señores, mi primera vez fue con Eric, y termino embarazada. Si es que soy muy lista, por unas cosas si, por otras no tanto, pero me daba igual. Ya todo me daba igual, menos una sola cosa. Que aun que supiera que ya estaba todo perdido, todavía tenia un poco de esperanza, por si me perdonase. Si, que espero estar alguna vez, otra vez con mi Joel. El amor de mi vida, el único que amé de verdad y seguiré amando toda mi vida.

Un poco difícil, ya que solo tengo dieciséis años, pero eso me daba igual. Tenia bastante claro que lo quería demasiado, y eso no podía cambiar.

-No, por desgracia no es de Joel.- me puse triste por recordar todo y recordarle a el. Cuanto me hubiera gustado que este conmigo, que fuera el padre de mi bebé, que este a mi lado apoyando me en todo, toda decisión que haga..
-¿Y de quien?
-Me estas incomodando con tanta pregunta ¿sabes? Pero me da igual que lo sepas o no, ya que va a estar viniendo por aquí cuando se le apetezca. Eric, mi vecino.- dije al fin.
-Solo quería tener un poco de conversión. Pero has caído muy bajo.
-¿Perdona?- ¿que quería decir con eso de que había caído muy bajo?
-¿Con el vecino? ¿En serio? Piensa un poco, nadie se acuesta con su vecino o vecina.- y quitó su mirada de mi.
-A ver, ¿crees que todo el mundo es como tu? Pues ya te estas equivocando.- no quería discutir, y era lo que estaba por empezar. Así que me levanté y quise ir al jardín para despejar me un rato y dejándole con la palabra en la boca.

No iba a aguantar umillaciones o lo que se le venga por ahí.


Joel


Ya quedaba poco. En tan solo unos once meses o diez volveré a ver a mi chica. A la chica que mas quiero  y querido.

La echaba tanto de menos, que hubo una vez que me daban las ganas de coger el avión y volver.

Volver a estar con ella, sonreír, porque des de que estaba aquí se me fue la sonrisa, y mis padres como siempre no se enteran de nada.
La única es mi hermana, pero no tiene nada que poder hacer para que este feliz. Solo tenia que esperar esos meses, esos meses que cambiarían mi vida a algo bueno.

Tenia unas ganas de que el tiempo vaya se mas rápido, como algunas veces dices,''quiero congelar el tiempo'' pues yo quiero lo contrario en estos momentos.

Quiero darle a un botón y que vaya mas rápido todo, los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses...

Pero yo era fuerte, y se que podré esperar a que llegue el día. Bien que pude llamarla alguna que otra vez para escuchar su voz, su dulce voz. Pero la veía mal, diferente, no era la misma.

Y ella no me lo ha demostrado, pero ya la conocía bastante bien para saber que había cambiado.

-Joel, deja de pensar en Bea.- se escuchaba decir mi hermana, que había entrado en la habitación, yo echado en la cama y mirando el techo. Como cada día.
-¿Qué pasa ahora?- seguía con lo mismo.
-Nada, quería ver que hacías, pero se me pasó por la cabeza de que ibas a estar igual que siempre. Pensé que ya todo cambió y que ibas a disfrutar de estos meses..- dijo al sentarse a mi lado, pero a mi no me dieron las ganas suficientes para sentarme, así que seguí echado.
-Gracias por preocuparte, pero no tienes por qué. Estoy bien, mal pero bien..
-Venga, sal y conoce a gente, ve de fiesta, disfruta de tu estancia aquí por favor.- se levantó y me dejó.

No le hice caso, así que me quedé en la misma estructura que antes. Con mis pensamientos.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Cap.9 Otra complicación

Bea:

Ya de verdad que no aguantaba ese hospital, bien que mi madre comenzó a trabajar y venia a visitarme de vez en cuando para no estar sola, pero ya eran las cinco de la tarde y estar en esa cama sin poder levantarme fue bastante difícil. Hablé con mi medico para que me dijera cuando podría volver a casa pero me dijo que seria mejor quedarme aquí el tiempo que haga falta para que mi bebé no estuviera en peligro de morir. Así que por el hago esto y me aguanto. Puse la tele un rato porque si nos me moriría del aburrimiento, al cabo de un rato alguien entró a la habitación, al ver que era Eric, seguí mirando el programa que había puesto para perder el tiempo y ni le hice bastante caso. El solo se acercó me dio un beso en la frente y se sentó a mi lado.

Ya eran las ocho de la tarde, tres horas a mi lado sin hablar ni yo tampoco le decía nada, solo se escuchaba a la gente hablar de fuera y de la television. Pero no aguantaba mas, apagué la tele y me quedé mirándole.

-¿Por qué viniste?- dije con un tono no muy frio, para no volver a la pelea del otro día.
-No pude venir estos días y vine hoy.
-¿Ocupado con la novia? Pues haberte quedado con ella, porque aquí nadie te necesita.- vale, reconozco que me pasé un pelin.
-¿Celosa?
-¿Yo celosa? ¿Qué dices? No te necesito aquí.- ¿me había puesto de verdad celosa? No entiendo ya ni lo que me pasa.
-Tu puede que no, pero mi hijo si.
-¿Me lo piensas quitar al nacer?- pregunté un poco preocupada.
-¿Te crees que podría hacerte algo así?
-No se, ya de ti me espero cualquier cosa.
-Pensaba que me conocías.- dijo al levantarse y empezar a ir de un lado para otro en la habitación.
-Te conocía, tu lo has dicho. Ahora ya no tanto.
-¿Y por qué lo dices?- siguió haciendo lo mismo.
-Por nada.- quise pasar de tema.- ¿Y por qué no viniste estos días a ver?
-¿Ahora te importa?
-Pues, no la verdad. Pero bueno..
-Tenia sesiones de fotos.
-Ah.- no supe que mas decir.
-¿Te apetece algo de comer?
-No.- si que me moría de hambre, pero no quería que se quedara mas conmigo. No aguantaba demasiado su presencia.
-¿Segura?- estuve pensando si decir si, pero se escuchó que mi barriga decía lo contrario.- No hace falta que contestes, ¿qué te apetece?
-Nada.
-Venga Bea, no seas así, el bebe tiene hambre y te lo acaba de demostrar, deja tu orgullo de un lado y dime que te apetece comer.- me quedé, sin comentarios al escuchar lo que dijo.
-Pizza.- dije por decir algo. Entonces se fue y al cabo de media hora llegó con una pizza en mano.
-Aquí tienes.- la puso en la mesita que tenia al lado y empecé a comer.
-Gracias, pero no tenias por que..
-Voy a cuidaros a los dos, eso ten lo por seguro.- dijo sonriendo sentándose a mi lado.

Durante todo el tiempo que comí no abrí la boca ni el tampoco. Otra vez un silencio asqueroso, que no podía seguir aguantando. Pero alguien llamó al móvil, así que lo cogí.

-¿Hola?
-Bea, hola, ¿cómo estas?- escuché otra vez su voz, la que me encantaba escuchar.
-Muy bien ¿y tu?- dije al seguir comiendo mi ultimo trozo de pizza, y Eric mirando la tele.
-Bien, ahora que hablo contigo. No sabes como te echo de menos.
-Y yo a ti también. Pero dime ¿y eso que me vuelves a llamar?- entonces Eric se me quedó mirando.
-Bueno, ya se que te llamé hace poco, pero quería escuchar tu voz...
-Por mi no hay problema, es que se me hace raro.
-¿No te agrada que te llame?
-No he dicho eso, pero cuenta me ¿cómo te va en Alemania?- entonces si que se dio cuenta que estaba hablando con Joel..
-Esta todo bien por aquí, pero un poco aburrido. Todavía no conozco a casi nadie. ¿Y por ahí como va todo?- madre mía, ¿ahora que le digo? Estoy embarazada de mi vecino, no se como pasó pero yo te quiero a ti y lo sabes. Es que... y entonces la liaría. No puedo decirle eso, tengo que pensar en algo, pero.. Cuando llegue se enterará de cualquier manera, entonces ¿qué hago? No se me ocurre nada.
-¿Por aquí? ¿Cómo va todo? Pues..- Eric no paraba de mirarme, y con lo nerviosa que me había puesto ahora estaba mas.
-¿Estás bien? Te has puesto nerviosa.
-¿Yo? Si, estoy bien, es que.. pensaba..- que lío me estoy metiendo dios.- bueno no pensaba es que estaba aquí mirando la tele y vi algo y por eso me puse así.- bien, bueno mas o menos.- Aquí esta todo bien, como siempre.
-Ahh.. ¿algo nuevo que contar?- ¿pero que le pasaba, es que sabia algo que me estaba poniendo a prueba o que?
-No.. nada nuevo que contar.- ¿Por qué tengo que ser tan tonta?- Bueno me tengo que ir, estoy un poco cansada.
-Vale, cuida te preciosa. Te quiero.

No pude seguir escuchando mas así que colgué el teléfono. Y el otro mirando.

-Deja de mirarme así por favor.
-Perdón, es que no me esperaba que estarías hablando con Joel.
-Yo tampoco me esperaba todo esto.. ¿Puedes irte? Creo que ya puedo arreglármelas.
-Bea...- ni le dejé decir nada.
-Ni Bea ni nada, por favor, quiero estar sola.- dije lo mas educada que pude.

No estaba enferma para que estén conmigo todo el rato. También quería estar sola, pensar en todo esto. Por poco pierdo a mi bebe, a mi querido bebe. Cuando Eric se fue y me quedé sola en la habitación acaricié mi vientre y comencé a dormirme poco a poco. Tenia que ser fuerte, tenia que cuidar a la cosita mas hermosa que llevaba dentro de mi, ni podía cometer ninguna locura para hacerle daño. Seria algo imperdonable para el resto de mi vida..

Al día siguiente cuando me desperté estaba mi madre al lado mio mirándome.

-¿Qué pasa mamá?- pregunté algo preocupada por su cara.
-Nada hija.- dijo al poner una sonrisa.
-No te creo, pasa algo y no me quieres contar.
-No te puedo mentir, igualmente te enterarás de cualquier manera..
-¿Qué pasó?- ya me puse nerviosa no sabia que me iba a decir en estos momentos.
-La prensa se enteró de tu embarazo.
-¿QUÉ? ¿Pero como fue eso posible?..
-No lo se hija, pero ya todos los periódicos, revistas, canales de television.. hablan del embarazo de la hija del político mas importante.
-Dios mio, papá estará fatal. Esto le estará perjudican do bastante.- ella se acercó mas a mi y me dio un abrazo.
-¿Como puedes decir eso cariño? Tu padre te quiere y tu y tus hermanos son lo mas importante para el. Pasa de todo lo que dicen, solo se preocupa por tu bien. Y hemos decidido una cosa.
-¿Qué decidisteis?- se alejó un poco y me acarició la cara.
-Pensamos que estaría bien que te vayas a casa de los abuelos. Allí estarás mas tranquila y relajada con tu embarazo.
-Pero mamá..- no me dejó decir nada.
-Cariño, por favor es por tu bien y el de tu hijo. O si quieres puedes irte a casa de los tíos, ellos viven fuera de la ciudad y también puedes estar tranquila.- la verdad que prefería mas estar con mis tíos por mi prima que irme con los abuelos. Quiero a mis abuelos pero es que viven muy lejos y no podré venir a visitar a mis amigos. Y no podía ser eso.
-Vale, quiero ir con los tíos. Creo que estaré mejor allí y así no estoy muy lejos de vosotros.
-Me parece bien, así Eric podrá ir a visitarte y llevarte al hospital para tus consultas.- eso si que no me gustó para nada. Si me alejan de aquí también quiero que me alejen de todo esto, y de Eric también. Mi madre se dio cuenta de lo que estaba pensando por mi cara.- Hija, es el padre del bebe, no puedes separarlo de el. No lo permitirá..
-Lo se mamá, pero Joel si se entera se va todo al garete. ¿Es que no lo entiendes?
-¿Que tiene que ver Joel en todo esto?- entonces se me quedó mirando confundida. No le había contado que he estado hablando con el estos últimos días.
-Pues que, no sabe de que estoy embaraza y de MI VECINO. He estado hablando con el estos días, me ha estado llamando... para ver como estaba todo por aquí.
-¿Y tu le mentiste?
-No le mentí, solo que.. no le dije algunas cosas. Pero volvamos al tema de antes ¿cuando me dan de alta?- estaba un poco enfadad, pero no quise pelear.
-Pues mañana quieren darte de alta, pero tienes que cuidarte muchisimo. Cualquier daño que tengas o problema le puede perjudicar al bebe.
-Vale mamá, te prometo como se lo prometí a mi bebe, lo cuidaré mucho, no are nada para que le pase algo.
-Me alegra que pienses eso así que esta todo arreglado. Mandaré a que te hagan el equipaje, nada mas salir del hospital te vas para la casa de los tíos. Yo hablaré con ellos ahora mismo para avisarles. - dijo al levantarse y salir por la puerta. Otra vez me quedé sola y pensativa.

Ahora iba a vivir durante un largo tiempo con mi primo, la ultima vez que nos vimos fue algo bastante complicado todo y ahora a saber como será nuestra relación. Des de entonces no hablamos ni tampoco se si hablará conmigo o yo con el.. Una historia bastante complicada. Pero que iba a hacer, la única forma de que mis padres estén tranquilos. Después de un rato llegó algo raro y con un par de periódicos y revistas en mano. Se sentó al lado mio y me puso todos los papeles en la cama. Solo pude leer algunos títulos te las portadas.
''Beatriz, hija del político Velazquez embarazada'' ''Beatriz embarazada'' ''Hija del político mas importante del país embarazada'' ''¿Embarazada del novio u otro?'' Algunos de los títulos que había logrado leer. Lo que mas había dolido fue el ultimo que había leído, ese no podía aguantarme mas y me había puesto a llorar, como nunca en mi vida.
Se acercó a mi y me limpió las lágrimas después me abrazó, un abrazo cálido, acojetador y por ultimo un abrazo que tenia que rechazar ya.

sábado, 27 de octubre de 2012

Cap.8 Escuchar su voz de nuevo

Familia Velazquez:

-Podemos ver a nuestra hija doctor?
-Claro, sigan me.
-Eric, será mejor que te quedes, luego puedes hablar con Bea, que seguro que lo necesitareis.
-Si claro, vayan.

Beatriz:

Cuando me desperté me encontré en una cama, en una habitación, ¿estaba en el hospital? ¿Qué hacia aquí? ¿Qué me pasó? Mil preguntas rondaban por mi cabeza, pero luego aparecieron mis padres.

-¿Qué me pasó?- pregunté al ver que se acercaron.
-Te caíste por las escaleras.- dijo mi madre al sentarse a mi lado y empezar a acariciarme.
-¿Y mi bebé?- pregunté, pero no me decían nada.- Mamá, mi bebé, ¿le pasó algo? ¿Por qué no me dicen nada?
-Tu bebé esta bien cariño, tuvisteis mucha suerte los dos..- dijo al fin mi padre.
-¿De verdad?
-Si, hija. Pero..
-¿Pero qué?
-Eric se enteró por el medico..
-¿QUÉ?
-Mejor le llamamos y así habláis todo.
-No, espera, no me dejéis, aun no estoy preparada..
-Pero hija, si hoy fuiste justo a decírselo, ¿no?
-Si pero, ahora creo que hice mal, aun no estaba preparada.
-Hola Bea!- al girarme vi a Eric en la puerta, ¿habia escuchado todo?
-Mejor os dejamos solos, necesitáis hablar.
-Mamá, papá, esperar..- pero no me hicieron caso. No me atrevía mirar a Eric a la cara, pero sentí como se acercaba a mi, y se paró a mi lado. Yo solo tenia la cabeza boca abajo.
-¿Por qué no me lo dijiste antes?
-No quiero hablar de esto..
-Bea, por favor, no seas tonta. Sabes bien que estaré contigo y con el bebé siempre, nunca os abandonaré.
-No es ese el problema.
-¿Entonces cuál?
-Es que cuando te lo quise decir no me dejaste. Así que no pasa nada. Ninguno de los dos te necesitamos.
-Eso fue porque no sabia que iba a pasar algo así. ¿Por qué me dices eso?
-Porque es la verdad. Solo estoy embarazada nada mas, y tu serás el padre pero no te necesitamos. Así que vete y deja me sola.
-No tienes derecho a hablarme así, fui yo quien estuvo contigo cuando se fue Joel y ahora ¿me lo pagas así?
-No te compares con Joel. Ojalá fuera él..- pero no me dejó terminar la frase.
-Ojalá fuera el, el padre ¿no? Tan mala persona soy para ser el padre de tu hijo?
-No quería decir eso..
-Si que lo querías decir, no te entiendo.
-No necesito que me entiendas, solo quiero que me dejes.
-Pues no te daré el gusto, estaré contigo todo el tiempo que haga falta.
-Ni lo sueñes.
-Por poco pierdes a mi hijo, y no dejaré que vuelva a pasar. Así que te cuidaré todo el rato.
-No me puedes hacer eso.
-Si puedo, como tu lo hiciste conmigo.
-Eric, basta! ¿Es que no me entiendes?
-Te entiendo perfecta mente, pero no puedes prohibirme alejarme de mi propio hijo.
-El todavía no ha nacido, ¿qué te preocupa?
-Que le pase algo, por eso te cuidaré.
-No necesito que me cuides, deja ya eso. Quiero que me dejes, vete lejos, no te quiero volver a ver.- y empezaron a llenarse mis ojos de lágrimas..
-Me iré, pero volveré mañana. Y no te alteres, puede pasar algo al bebé.
-DEJA YA AL BEBÉ!!!! BASTA!!!

Se fue y dio un fuerte golpe a la puerta. Me dolió hablar con el así, pero no quería que se enterase por otra persona. Y la verdad no lo necesitaba para nada, no quiero que este conmigo solo por el bebé. Mi hijo no necesita a un padre, tiene suficiente conmigo y con mi familia. Pero Eric es cabezota, no puedo cambiar eso. Lo que no puedo hacer es estar con el mas de lo esperado. Cuando lo vi con esa tal Nuria sentí algo que no me explico, pero no quiero saber de que se trata, porque si es lo que me estoy imaginado, no dejaré que suceda.

Estuve pensando un bueno rato hasta que escuché mi móvil sonar, lo cogí sin mirar quien podría ser.

Eric:

Salí de esa habitación porque no aguantaba mas la pelea, no entendía nada, ni porque me trataba así ni porque no me deja ayudarla.. Quería quedarme en el hospital pero no quiso así que tuve que irme a casa a descansar un rato, mañana tenia una sesión de fotos y era bastante importante.
Llegué a la casa, me di una ducha, me acosté en la cama y no pude lograr dormirme. Daba vueltas y vueltas en la cama y no contenía el sueño, estuve pensando todo el tiempo en Bea, yo la quería, bueno no se cuando pasó pero me había enamorado de ella por completo. Se que antes solo eramos amigos y así empezamos a quedar, pero de un día para otro empezó a importarme y me dolió que así sin mas se aleje de mi, ahora ya se por qué pero entonces no tenia ni idea. Des de ese día no dejé de pensar en ella, había ocupado todos mis pensamientos. Y ahora que me enteré que vamos a tener un hijo será imposible quitarme la de la cabeza y del corazón.

Ya se que ella no siente lo mismo, pero no podía hacer nada, solo cumplir lo que me prometí, estar con ella y el bebé y no abandonar los nunca, aun que no me quiera no la dejaré por nada del mundo.

Casa de la familia Velazquez:

Habían tocado al timbre al ir y abrir eran las amigas de la señorita Beatriz. Avise a los señores y fueron a la sala de estar a hablar con ellas.

-¿Dónde esta Bea?
-Ella esta en el hospital.
-¿Qué le pasó?
-Tuvo un accidente, así que se quedará unos días allá.
-¿Podemos ir a verla? Es que hace bastante tiempo que no sabemos nada de ella y estamos preocupadas.
-Claro, es el hospital centrar, donde trabajo yo.
-Gracias señora.

Aitana:

Al enterarnos de lo que pasó con Bea fuimos directas para el hospital. Preguntamos a una enfermera cual era la habitación y fuimos para allá. Tocamos a la puerta y nos dijo que pasemos. Al vernos se puso bastante contenta, lo noté por la sonrisa de felicidad que puso.

Bea:

Que aburrido era estar en este hospital, pero al ver que mis amigas vinieron a visitarme me emocioné bastante.

-Hola chicas.
-Hola guapa.- dijeron todas  a la vez.
-Os echaba tanto de menos.- y vinieron a darme un abrazo.
-Y nosotras a ti. Estuviste desaparecida durante bastante tiempo ¿qué te pasó?
-Uff, si yo os contara, de todo.
-Pues cuenta, tenemos todo el tiempo del mundo, es fin de semana..
-La verdad es que es mejor que os enteréis de mi en vez de la prensa que pronto sabrá todo.
-Nos estas asustando Bea.
-Cree me, es de asustarse..

Les conté todo, se quedaron boqueabiertas al escucharme con atención. A la vez se sorprendieron muchisimo, nunca se imaginaron algo parecido y yo tampoco.

-No me lo puedo creer.- dijo una de ellas.
-Yo tampoco.. Pero que puedo hacer, ya nada.
-Que fuerte tía, embarazada de Eric, esto es.. pff.
-Ya ves, y lo peor fue ayer, tuvimos una discusión que ni te cuento..
-Me lo imagino, pobrecito. Pero reconozcamos que es bastante guapo, así que no te puedes quejar.
-Ja ja, la verdad que no, pero preferiría Joel que fuera el padre del bebé.
-¿Sabes algo de él?
-No sabia nada, pero ayer me llamó. No me lo pude creer, me quedé en blanco y no pude hablar casi.
-¿Y que te dijo?
-Pues que me echaba de menos, pensaba en mi, quería verme y hablar conmigo.
-Si el supiera que ya no podréis estar juntos.
-Si podemos, pero cuando se entere que estoy embarazada de otro, no tendré ninguna oportunidad.
-Ai Bea.. puedes contar con nosotras. Siempre estaremos contigo.
-Lo se Dulce, muchas gracias.. Os quiero muchisimo.
-Y nosotras a ti también preciosa.

Joel:

La echaba tanto de menos a mi princesa, la quería muchisimo para poder abandonarla. Pero no tenia otra opción, cuando la llamé y escuché su voz me puse como loco. La necesitaba, necesitaba estar a su lado, besarla, abrazarla, rozar su piel con la mía. Ver su sonrisa y esos ojos azules que me volvían loco. Pero no seria pronto, mi padre dijo que me dejaría volver pero cuando ya tenia edad suficiente y todavía me quedaban un año. Un año sin ver a mi chica, mi princesa, mi vida... Pero podía aguantar, la llamaría cuando pudiese para volver escuchar esa voz suya, tierna..