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domingo, 3 de febrero de 2013

Cap.13 Al final me di cuenta





Beatriz



Hablé con Aitana y me hizo muy bien. Dijo que intentará venir a visitarme un día de estos para charlar mas tranquilas. Me gusta tenerla como amiga, siempre que la he necesitado, ha estado allí, apoyandome en todo lo que necesitaba. Aunque a veces me arrepentía de no habérselo contado cuando me enteré. Si no que se tuvo que enterar por otros medios.




Pasaron los meses...



Fueron días muy difíciles, no hablaba con casi nadie. solo estaba saliendo al jardín y encerrada en mi habitación.

Pero hoy era el día, hoy tendría que volver a ver a Eric. Iba a venir a recogerme para llevarme al medico. Tocaba consulta. No estaba de mucho ánimo que digamos.

Si me vierais ahora, estaba con una barrigota, que tela. Ya en el noveno mes. Dentro de nada iba a nacer mi pequeña. Ganas enormes, pero es que había algo que me ponía un poco mal.. Ya no volví a ver a Joel. Creo que volvió a Alemania. No quera saber nada mas de mi. Que lastima, con lo que yo le quería, pero ya veo que el ya no quiere nada mas conmigo.

-Bea, Eric acaba de llegar, te espera en el coche.- dijo mi prima que entró en mi habitación.

-Voy.- me puse los zapatos, nada fácil y me bajé para abajo.

Al acercarme al coche lo vi que me estaba esperando. Se escuchaba la música. Yo entré sin saludar ni nada. El arrancó y nos fuimos para el hospital.

Durante todo el camino ninguno habló, tampoco sabríamos que decir. Pero creo que era lo mejor.

Llegamos y al entrar nos llamaron. Cuando me senté en la camilla donde otra vez iba a ver a mi niña, noté que Eric me cogió de la mano, iba a soltarle, pero no podía hacerlo. No se porque, pero no podía.

El medico me puso el gel frío y dentro de unos segundos vi a mi bebé. Ya era tan grande que quería que llegase el día de verla cara a cara.

-Todo esta en orden. Pero creo que será mejor que ya te instalemos en una habitación.- dijo después de limpiarme la barriga y sentarme en una de las sillas de su escritorio.

-¿Por qué doctor?- habló Eric, yo solo me limité a pensar si el medico tenia razón.

-Porque pronto será el parto. Y estaría mejor que ya esté en el hospital. Ya que venís de las afueras.

-Eso no importa. Me puedo quedar con mis padres en la ciudad.- hablé yo esta vez.

-Prefiero que te quedes aquí, Bea. Será lo mejor para todos.

No podía hacer nada, era quedarme si o si. Así que le hice caso y me instalaron en una habitación del hospital.

Por mi sorpresa Eric se pensaba quedar esa misma noche conmigo. Tenia que decirle que no, pero me vendría con lo mismo. Así que le tenia que dejar.

-¿Se te antoja algo?- dijo al fin. Ya el horrible silencio en la habitación se terminó.

-No, gracias. Todavía no tengo hambre.- esperaba sonar lo mas amable posible, porque ultimamente entre nosotros solo había peleas.

-Como quieras.- dijo al sentarse en el sillón que había en la habitación.

Pasaron varias horas y estaba de noche. No estaba cansada ni nada, y eso que me daban ganas de dormir, quería, pero solo cerrar los ojos, los abría en el mismo instante.

-¿Te pasa algo?- habló, ya que notó que no paraba de moverme en la cama.

-No.- dije al girarme hacia un lado, otra vez. Hace tan solo un momento que me di la vuelta y ahora volvía a girarme.

-Pues... no parece.- otra vez me giré y me quedé mirándolo.

-¿Por qué no vas a tu casa y me dejas sola? A lo mejor es por eso que no me puedo dormir, como dios manda.- el se me quedó mirando con una cara...

-No te pienso dejar sola, si es lo que piensas y quieres.- no había forma.


Al final me dormí, por fin.

Lo malo de la mañana siguiente es que aparecieron mis padres con mis tíos y mis primos. Estaban algo preocupados por la forma en la que me dijo el medico de que me tenia que quedar a partir de ya en el hospital. Y a la vez se sorprendieron, porque ninguno se lo imaginaba.

-¿Te encuentras bien, hija?- dijo mi madre al sentarse en la cama al lado mio.

Los demás estaban de pie menos Eric que seguía sentado en el sillón y todavía no se había ido a casa.

-Si mamá. Estoy bien. Será mejor que os vayáis a casa ya, me encuentro bien. No tenéis que estar aquí todos y todo el día, conmigo.- dije sonriendo y intentando convenciendoles para que se vayan ya a casa porque me estaban poniendo algo nerviosa.

-Como quieras.- dijo mi padre esta vez.

-Cuidate mi niña.- dijeron mis tíos al irse por la puerta.

-Nos vemos pronto, primita.- dijo Matias al ir tras sus padres. Mi prima me dio un beso y ella también se fue. Solo nos quedamos mis padres y Eric.

-Cuidala ¿si?- le dijo mi padre el asintió.

-Mejor que el también se vaya, quiero estar sola, tranquila. Y encima durmió aquí, estaría bien que vaya a descansar un rato en su casa.- espero que mi madre o mi padre le intenten convencer porque de verdad que quería estar algo sola.

-Eric, Bea tiene razón. Ve a descansar un rato y mas tarde vuelve si es lo que quieres.- habló mi madre. Ya era hora de que alguien se ponga en mi lugar.- Si quiere estar sola, que lo esté.

-Vale, como queráis.- mis padres me dieron un beso y se fueron, luego se fue el. Ahora si que estaba sola, que alivio.


Durante las horas que estaba sola pude pensar un poco sobre mi y mi bebé.

Eric se preocupaba por nosotras, y yo he sido muy mala con el en este ultimo tiempo. Le he tratado bastante mal y creo que será mejor pedirle perdón por mi actitud. Supongo que eran las hormonas de las embarazadas.

El era un buen chico, lo era de verdad. Y mi niña tenia suerte de tener un padre como el.

Pero lo único que no tengo claro es que, si siento algo por el. Es algo incomprensible. A lo mejor me gusta desde que nos hicimos mas amigos y no me había dado cuenta por culpa de que me enteré que había quedado embarazada y por Joel.

Hablando de el, es tan, tan... tan único. Me gustaba de verdad y lo quería. Pero ya se sabe que nunca mas habrá nada entre nosotros. Una verdadera lástima. El iba a ser el perfecto para mi.

Ahora estaba Eric, el único que ha estado conmigo. Puede que era solo porque estaba embarazada, pero a lo mejor no será solo por eso.

Entre mis pensamientos y yo no me di cuenta de que ya había llegado y estaba sentado al lado mio mirándome.

-¿Cuándo llegaste?- pregunté.

-Hace un rato. ¿En que estabas pensando?- yo lo miré raro. Tan rápido no puede venir, si se acababa de ir.

-En cosas, pero... ¿por qué llegaste tan pronto?- el alzó una ceja.

-Bea... ya son las siete de la tarde.- yo me quedé rayada. Habían pasado muchas horas y no me había dado ni cuenta. Ya estaba anocheciendo poco a poco.

-¿En serio?- el asintió.- Bueno pues, ya que estamos solos. Quería hablar contigo.- se quedó con una cara al escucharme decir eso, que nunca lo había visto así.

-¿Pasa algo?

-No, es que quería pedirte perdón.- dije al fin y sin irme con mas rodeos.- Siento haberte tratado tan mal en estos últimos meses. Sin poder dejarte aprovechar el tiempo que tu hija... que nuestra hija...- me corregí.-  este aquí dentro.- dije al señalar mi barriga.

-No tienes porque pedirme perdón.- se acercó a mi y se sentó al lado mio en la cama.- Entiendo por el momento que te encontrabas, aunque no siempre.- dijo al soltar una carcajada, yo también me reí.- Pero si quieres mi perdón, te perdono.- sonrió.

-Eres muy buena persona ¿sabias?- dije con una sonrisa.

-Lo sé, pero gracias por decírmelo. Me alegro que seas la madre de nuestra hija, eres magnifica.- y ¡PUM!

Solo con decir eso me di cuenta de todo.

Era él.

Era la persona que tenia escondida dentro de mi pecho y sin darme cuenta. Era el que me gustaba, el que me importaba de verdad. Era el, el padre de mi hija, el que me había robado el corazón.

-¿Estas bien?- ni me di cuenta de que me estaba hablando.

Pero cuando me quedé mirándolo, sentí algo entre mi entre pierna. Era como si me acabase de mear.

-Eric.- dije nerviosa.- Creo que el bebé esta a punto de nacer.


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