Esta es la vida de Beatriz, una chica adolescente de dieciséis años, rica, con unos padres maravillosos para ella. Ella esta feliz, porque cree que todo lo que tiene es perfecto, pero habrá algo que no la convencerá de aquello. Entonces cambiaran algunas cosas, tendrá que decidir que hacer o como reaccionar con tal cosa.
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viernes, 28 de diciembre de 2012
Cap.11 Llorar por última vez
Beatriz
Me senté en la hierba del jardín, pero luego me eché y miré el cielo. Observé las nubes durante no se cuanto tiempo. Me vino bien porque no pensé en nada mas y me olvidé de todo durante ese tiempo. Pero luego noté que alguien estaba detrás mio mirándome. Al levantarme y girarme vi que era Eric. ¿Qué hacia aquí?
Pensaba que solo iba a venir cuando tocaba ir al medico, pero como siempre, no cumple con su palabra y hace lo que se le pegue en gana. Pero ya pasaba de eso.
No le di nada de importancia y volví a mi estado de antes, echada en la hierba y mirando el cielo, las nubes. Sin pensar en nada. No tenia ganas de acordarme de mi vida real. Quería meterme en un cuento y tener un final feliz, estar con mi príncipe azul, vivir el amor como dios mando, ser la princesa mas feliz que nunca... Pero luego tuve que volver a la realidad, gracias a que Eric habló.
-¿En que piensas?- dijo al ponerse a mi lado, sentado.
-En nada.- contesté sin demasiadas ganas, no necesitaba hablar de nada y menos con el. No quería contarle nada de mi vida personal. Solo será el padre de mi bebé, nada mas. Pero por lo visto piensa que puede haber algo entre nosotros, pero yo lo tenia mas que claro que no iba a pasar nada entre nosotros. Yo sentía dentro de mi que siempre será Joel, aunque será un poco difícil cuando se entere de todo esto.
-Puedes contarme.- volvió a hablar. Pero no contesté.- Vale, pues no me lo cuentes. ¿Cómo te encuentras?- dijo al cambiar de tema, algo que alegraba que hubiera echo.
-Bien, ya me encuentro mejor.- pero ni lo miré ni nada, seguía mirando las nubes.
-Me alegra que estés bien. No sabes que ganas tengo de que llegue el día cuando nos digan el sexo del bebe.
-Si, yo también quiero saberlo...- las veces que hablaba ahora mismo, hablaba mal. Como explicarlo, le contestaba algo fría, distante, sin ánimo. Y creo que al final se dio cuenta. Porque de repente se levantó y se puso delante mía.
-No me gusta verte así. Aunque digas que estas bien, no me lo creo. Se que estas así por Joel. Porque deseas con toda tu alma que ese bebé, - señalo mi vientre.- fuera de el. Pero no lo es, así que vete acostumbrando a verme a menudo aquí hasta que nazca el bebé. Porque cuando nazca, cada semana lo tendrá uno.- y se dio la vuelta para irse, pero al escuchar todo lo que me dijo me levanté y hablé.
-¿Qué estas diciendo?- se giró y se acercó a mi.
-Lo que escuchaste, no pienso repetirlo dos veces. Al principio te entendía. Pero ya no aguanto mas, no aguanto como me tratas ultimamente, no aguanto verte triste por ese tío que te dejó, mete te en la cabeza que ya no esta, a saber cuando volverá. Y a saber si quera estar contigo después de que se entere que tienes un hijo mio. Porque esa es la verdad, es mi hijo, ni tu ni nadie me lo quitará. Me da igual que tu padre sea un importante político, porque el me entenderá, por lo que me habló. Es padre, y sabe como me sentiré. Así que fin de la discusión, todo esta decidido. Y te lo digo ahora para que luego no me digas que no te avisé cuando nazca y me lo quiera llevar conmigo.- dijo enfadado y yo sin abrir la boca.
No podía comprender lo que me estaba diciendo. Bueno si, pero me entraban ganas de llorar. No se si de tristeza, de dolor o de cualquier otra cosa. No aguantaba la sensacion de que me quitara a mi bebé durante una semana. Eso no lo podría permitir. Lo demás ya me daba igual, si quiere estar conmigo Joel, pues estaremos juntos si no, pues será el fin de nuestra relación. Eso ya no podía hacer nada mas.
Cuando quise hablar se largó rápido y no aparicio. Yo me quedé fuera durante un rato, podía sentir como mis lágrimas caían una por una, y seguramente tenia los ojos rojos y las mejillas llenas de agua. Pero justo en ese sitio, me limpié toda la cara y hablé en voz alta.
-No lloraré mas por nadie. Ni por Joel, ni por Eric, ni por nadie. Estoy harta de como me tratan, como me hablan. SE ACABÓ. Ahora seré fuerte, cuidaré a mi bebe, que será lo mas importante para mi.
Entré en la casa y me crucé con Matias, no quería volver a discutir con nadie así que no hablé y subí las escaleras para ir a mi habitación.
Pero al cerrar la puerta, entró el y se quedó delante mía mirándome.
-¿Qué pasó?- dijo algo preocupado, pero no quería hablar para nada.
-Nada, quiero estar sola, deja me.- dije al darme la vuelta y sentarme en la cama.
-Pues no te dejaré sola hasta que no me cuentas que pasó allí fuera.- dijo al señalar la ventada donde se veía el jardín.
-Que no pasó nada.- alcé la voz. Se sentó a mi lado.
-Ven.- dijo al abrazarme, iba a rechazar el abrazo, pero me sentí mejor estar protegida en estos momentos no se porqué. Así que lo abracé con fuerza y detuve las lágrimas que se me iban a salir dentro de nada. Pero por suerte si que cumplí y me estaba haciendo fuerte poco a poco, eso me gustaba.
Dentro de unos meses...
Pasaron los meses y me sentía mejor, la barriga me crecía mas y mas.. Me sentía inchada en ocasiones. Pero así era el embarazo. Mi prima llegó hace una semana feliz, porque ya había decidido la fecha de su boda. Iba a ser dentro de dos meses, justo cuando ya tendría que nacer mi hija. Si, hace unos dos meses que fuimos al hospital para saber el sexo del bebé y será niña.
Tendré a una princesita. Estaba muy ilusionada. Mi madre me contó que ya tenia habitación propia, toda decorada. Cuando iba al hospital me pasaba por casa a visitar a mi familia y la habitación había quedado muy bien.
Deseaba ya que naciera para poder volver a mi hogar. No sabéis como necesitaba estar en mi propia habitación y todo eso.
Con mi primo estamos mejor. Tiene novia des de hace poco y esta feliz y yo me alegraba por el, eso era un problema menos del cual no me debía preocupar.
Por otra parte estaba Eric. Ya no podíamos tener una conversión normal, des de la discusión que tuvimos en el jardín de la casa de mis tíos. Solo me venia a recoger para ir al hospital y ya esta. Por una parte me alegraba, pero por otra no. Porque sabia que cuando naciera mi niña, al pasar una semana conmigo el se la llevará para su casa durante una semana.
No entendía muy bien porque lo hacia, ya que eramos vecinos y podía venir a verla cuando quería. Pero no podía hacer nada, mi padre estaba de acuerdo con eso.
Y también esta Joel. Que me llamaba muy a menudo para ver como estaba y tal. He tenido que mentir lo en muchas ocasiones. Como por ejemplo que hacia en casa de mis tíos, el instituto, también quería un día que me hiciese una foto para verme ya que me echaba de menos. Y tenia que mentir le porque había cambiado mucho mi físico. Des de que estaba embarazada no había engordado mucho, tenia solo barriga, pero mi cara cambió algo.
Me alegraba hablar con el. Pero tenia un único problema. Quedaba poco para que volviera aquí, cuando se entere de que tengo una bebé, no me hablará. Porque me dirá de todo y lo mas importante, me dirá que porque no se lo había contado las veces que hablabaamos. Tenia miedo de que llegase el día de verlo cara a cara. Pero ya no podía dar vuelta atrás.
Acabe de salir de la ducha y buscaba algo para ponerme. Íbamos a ir a cenar con mi prima y su marido. También se apuntó Matias. Así que me quería poner un vestido, pero al final me decidí por unos vaqueros y una camisa de premamá, unas bailarinas y la chaqueta por si empezaba a hacer frió. Algo normal y cómodo.
-Bea, ¿lista?- se escuchó mi prima que estaba fuera esperándome.
-Si, ya salgo.- abrí la puerta y me la encontré.- Que guapa.- dije al verla con un vestido super bonito. Le quedaba estupendo.
-Gracias, tu también.- dijo sonriendo me. Puso su mano sobre mi barriga.- No sabes como deseo yo también ser mamá algún día.
-Lo serás muy pronto.- le sonreí y bajamos para abajo.
Matias y su futuro marido estaban en la puerta esperando. Nos montamos en el coche y fuimos a un restaurante elegante. Por suerte no encontramos conocidos.
Se me olvidaba contaros sobre la prensa. Pues, des de que me vine con mis tíos, dejaron de publicarme en revistas, periódicos o television. Creo que se olvidaron de mi pequeño problemita, o eso esperaba.
Pero seguro que cuando vuelva a mi casa con mi niña, todo volverá a empezar. Espero que no me complique la vida.
Llegamos al restaurante y nos sentamos en una mesa de cuatro, pidieron vino para brindar, pero yo tenia que beber un refresco o zumo. Ya que no puedo beber alcohol, que mal, pensé. Pedimos también algo de comer, me moría de hambre.
La verdad que no entendía como no podía engordar, si no paraba de comer. En cada media hora tenia que ir a la cocina para buscar algo de comer, que si papas, que si un bocadillo, que si eso que si lo otro. Lo primero que pillaba.
-Ya queda poco, para la boda y para que nazca esa pequeña bebita.- habló de repente mi prima, yo sonreí y por lo que vi todos soltaron una sonrisa.
-Si, queda muy poco. Tengo unas ganas de volver a mi casa.- dije al tomar un sorbo de mi coca-cola.
-¿Ya te quieres ir tan rápido?- habló mi primo.- Me había acostumbrado a tener a mi prima favorita embarazada en casa de un lado para otro.
-Si me aburría que quieres que hiciera. - dije riéndome.- Necesito volver con mis padres, amigos. Ya sabes..- bajé la vista.
-Y también deseas que vuelva Joel ¿no?- al escuchar eso, lo miré.
-No se si quiero que llegue el día de que lo vea cara a cara.- mi prima me miró y puso su mano sobre la mía.
-Sabes muy bien que llegará el día, tu solo te tienes que relajar y no pensar en eso. Ahora tienes que cuidar a una princesita.
-Si, tienes razón.
Comimos, hablamos, reímos... La verdad que me lo pasé muy bien. Creo que necesitaba divertirme un rato y me vino muy bien la cena. Volvimos a casa y me puse el pijama, ahora ya estaba cansada, tenia que dormir. Mañana iba a ser un gran día. Pero justo cuando me eché en la cama y me tapé. Me vino un mensaje en el móvil.
Cogí el móvil y abrí el mensaje. Era de Joel.
Mi chica guapa, te tengo una sorpresa. Mis padres me dejaron volver antes de lo previsto. En una semana estoy allí. No sabes que ganas tengo de volver a verte y besarte.
Te quiero princesa. Hasta pronto, buenas noches.
viernes, 14 de diciembre de 2012
Cap.10 Poco a poco
Al rechazar al final el abrazo que me había dado se me quedó mirando confundido. Me limpié las lágrimas, cogí todas las revistas o periódicos de mi cama y las tiré.
-No tenias que haberme traído todo eso!- dije, se me quedó mirando todavía mas confundido por mi reacción, y era lo primero que pude hacer después de todo esto.
-¿Qué te pasa? Solo quería traerte esto para que sepas como esta todo allí fuera.- dijo señalando para la puerta.- Pero se ve que el embarazo te esta afectando mucho.
-Basta Eric, no aguanto que me hables así y te dije que no quería verte mas.- me giré y me quedé pensativa en todo mi vida.
-Y yo te dije que allí dentro,- dijo al tocar mi barriga.- esta mi hijo. Y no permitiré que me separes de el.- volví a girarme para mirarlo.
-Me voy de la ciudad, espero que lo entiendas. Y no me interesa lo que publiquen de mi, ya estoy acostumbrada a todo eso.- se levantó y se puso enfrente de la ventana.
-Lo sé. Me lo contó tu madre, pero también me dijo que podía ir a visitarte. ¿Por qué estas acostumbrada?- y se giró hacia mi.
-Solo una vez al mes para ir a la consulta, nada mas. Pasadas experiencias.- y volvió a girarse hacia la ventana.
-Ni sueñes que solo iré un día al mes a visitarte.- se dio la vuelta y se fue. Me había dejado con la palabra en la boca.
Pasaron los dias... Y ya hoy me iba para la casa de mis tíos, por fin llegaba el día de salir de aquel hospital. Mis padres se despidieron de mi y mis hermanos también, los echaría mucho de menos. Mis cosas ya estaban en el coche, el chofer ya me estaba esperando en el parking del hospital. Bajé por el ascensor y me abrió la puerta. Yo entré, al rato me había despertado para decirme que ya habíamos llegado. Me había quedado dormida durante todo el camino, pero estaba bien. Des de que estaba embarazada me entraba sueño cada dos por tres.
Me abrió la puerta para salir y a la puerta vi a mi tía que me estaba esperando con los brazos abierto como siempre. Le di un fuerte abrazo y entramos a la casa. Mis primos no estaban y era lo mejor. Por mi primo digo. Y mi tío estaba trabajando.
-Me alegra tenerte aquí princesa.- dijo mi tía y dirigirnos hacia la cocina, tenia un poco de hambre y ella lo intuía.
-Y a mi me alegra estar aquí..- nos sentamos en las sillas de la cocina y me cogió de la mano.
-Se que tienes miedo por todo esto, es muy difícil estar embarazada a tal edad.- yo solo sonreía.
-Si tía, es muy difícil pero ya me estoy acostumbrando poco a poco. Por lo menos tengo a una familia como vosotros que esta allí apoyando me en todo.- ella sonrió al escuchar eso y se levantó.
-Bueno me alegra saberlo. Quiero que sepas que cuentas conmigo para todo.- entonces me trajo un plato con comida, y de mi favorita.- Espero que tengas hambre porque lo hice con todo mi amor.- sonrió.
-No sabes cuanta.- y empecé a comer. Estuvimos hablando hasta que terminé de comer. Luego me acompañó a la habitación donde iba a estar durante el tiempo que me quedaría aquí.
-Seguro que estas cansada, te dejare. Cuando quieras puedes bajar.- dijo al cerrar la puerta.
Yo me eche en la cama y comencé a dormirme poco a poco. Tenia sueño, como ya había dicho el embarazo me daba sueño cada dos por tres.
Me acosté y en un segundo ya me había dormido.
Después de unas tres horas, lo sé porque miré el móvil y vi la hora. Era ya de noche. A saber luego cuando tenga que volver a acostarme si tendré sueño. Me di una ducha rápida y me puse algo de ropa cómoda y bajé a la cocina a comer algo, que tenia un hambre!
Al entrar en la cocina, alguien salia y me choqué, nos chocamos. Al ver quien era vi a Matias, mi primo. No se como habrá reaccionando con la noticia, si me iba a hablar o algo.
Pero no fue lo que me esperaba, de repente, se separó y se fue. Me dejó ahí sola en la cocina, sin pronunciar ninguna palabra, sin pedir perdón por el choque, o al menos un ''hola, como estas prima?'' nada de nada. Este chico esta loco, seguramente estará enfadado por lo de la ultima vez que nos vimos y mas que nada por lo que había pasado y rechazarlo.
Es que somos primos, no puede haber nada entre nosotros. Que no me vaya a marear.
Pasé del tema y abrí el frigorífico. Me hice un bocadillo. Mmm que rico!!
Después de acabar me fui al salón para ver si estaban mis tíos, pero me encontré a mi primo, no quería otro incomodo silencio o sin pronunciar palabra, así que quise hablar y preguntar por sus padres, ya que de otra cosa no había de que hablar. Me senté a su lado en el sofá y el pasó de mi, mirando la tele.
-¿No me vas a hablar por el resto de nuestras vidas o que?- dije al mirarle.
-No es eso.- dijo sin mirarme, pero yo no aparté la mirada de el.
-¿Entonces que es? Es como si no nos conociéramos...
-Sabes perfectamente por qué es.- dijo al cambiar de programa con el mando.
-Por dios Matias, si es por lo del beso, sabias perfectamente lo que era, SOMOS PRIMOS.- alcé la voz con eso ultimo. Entonces por fin se giró y me miró a la cara.
-Cuando me dijiste que sentías algo por mi, también eramos primos, pero no te importaba, y ahora que hago yo algo entonces cuentas eso ¿no?
-A ver, vamos a ser sinceros, eramos pequeños cuando te lo dije, no se como puedes acordarte todavía de eso.
-Si claro, tu pon escusas.- y volvió a poner su vista hacia la tele otra vez.
-Ahora soy yo la que pone escusas...
Otra vez ese silencio incomodo, no dijo nada después de que le dije la verdad, no quiso hablar hasta por lo menos una media hora. Una media hora en silencio, que solo se escuchaba la tele encendida, nada mas.
Pero después de un rato, se ve que había recapacitado y habló al fin, cambiando de tema claro está.
-¿De verdad que estas embarazada?- dijo al mirarme demasiado incomodo. Y una pregunta que no me esperaba para nada.
-Si.- dije como si fuera lo mas normal del mundo, porque ya me estaba acostumbrando, así que me daba igual quien se entere y quien no.
-¿De Joel?- al decirme ese nombre, todos nuestros momentos pasaron mi cabeza.
Todos lo recuerdos que tengo de el, la primera sonrisa, el primer beso, la primera caricia, la primera cita, idas al cine, cogidas de la mano, citas... todo, me acordé de todo. Y ahora si que se había acabado la única oportunidad que quedaba tener con el, y todo gracias a un embarazo inesperado y justo mi primera vez.
Si señores, mi primera vez fue con Eric, y termino embarazada. Si es que soy muy lista, por unas cosas si, por otras no tanto, pero me daba igual. Ya todo me daba igual, menos una sola cosa. Que aun que supiera que ya estaba todo perdido, todavía tenia un poco de esperanza, por si me perdonase. Si, que espero estar alguna vez, otra vez con mi Joel. El amor de mi vida, el único que amé de verdad y seguiré amando toda mi vida.
Un poco difícil, ya que solo tengo dieciséis años, pero eso me daba igual. Tenia bastante claro que lo quería demasiado, y eso no podía cambiar.
-No, por desgracia no es de Joel.- me puse triste por recordar todo y recordarle a el. Cuanto me hubiera gustado que este conmigo, que fuera el padre de mi bebé, que este a mi lado apoyando me en todo, toda decisión que haga..
-¿Y de quien?
-Me estas incomodando con tanta pregunta ¿sabes? Pero me da igual que lo sepas o no, ya que va a estar viniendo por aquí cuando se le apetezca. Eric, mi vecino.- dije al fin.
-Solo quería tener un poco de conversión. Pero has caído muy bajo.
-¿Perdona?- ¿que quería decir con eso de que había caído muy bajo?
-¿Con el vecino? ¿En serio? Piensa un poco, nadie se acuesta con su vecino o vecina.- y quitó su mirada de mi.
-A ver, ¿crees que todo el mundo es como tu? Pues ya te estas equivocando.- no quería discutir, y era lo que estaba por empezar. Así que me levanté y quise ir al jardín para despejar me un rato y dejándole con la palabra en la boca.
No iba a aguantar umillaciones o lo que se le venga por ahí.
Joel
Ya quedaba poco. En tan solo unos once meses o diez volveré a ver a mi chica. A la chica que mas quiero y querido.
La echaba tanto de menos, que hubo una vez que me daban las ganas de coger el avión y volver.
Volver a estar con ella, sonreír, porque des de que estaba aquí se me fue la sonrisa, y mis padres como siempre no se enteran de nada.
La única es mi hermana, pero no tiene nada que poder hacer para que este feliz. Solo tenia que esperar esos meses, esos meses que cambiarían mi vida a algo bueno.
Tenia unas ganas de que el tiempo vaya se mas rápido, como algunas veces dices,''quiero congelar el tiempo'' pues yo quiero lo contrario en estos momentos.
Quiero darle a un botón y que vaya mas rápido todo, los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses...
Pero yo era fuerte, y se que podré esperar a que llegue el día. Bien que pude llamarla alguna que otra vez para escuchar su voz, su dulce voz. Pero la veía mal, diferente, no era la misma.
Y ella no me lo ha demostrado, pero ya la conocía bastante bien para saber que había cambiado.
-Joel, deja de pensar en Bea.- se escuchaba decir mi hermana, que había entrado en la habitación, yo echado en la cama y mirando el techo. Como cada día.
-¿Qué pasa ahora?- seguía con lo mismo.
-Nada, quería ver que hacías, pero se me pasó por la cabeza de que ibas a estar igual que siempre. Pensé que ya todo cambió y que ibas a disfrutar de estos meses..- dijo al sentarse a mi lado, pero a mi no me dieron las ganas suficientes para sentarme, así que seguí echado.
-Gracias por preocuparte, pero no tienes por qué. Estoy bien, mal pero bien..
-Venga, sal y conoce a gente, ve de fiesta, disfruta de tu estancia aquí por favor.- se levantó y me dejó.
No le hice caso, así que me quedé en la misma estructura que antes. Con mis pensamientos.
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