Vistas de página en total

Seguidores

jueves, 17 de enero de 2013

Cap.12 Llegó el día de la realidad





Beatriz


Esto no me estaría pasando a mi. ¿Cómo puede volver en una semana Joel? Eso es imposible. Ahora que iba a hacer. Me vería con la barrigota y entonces todo se irá a tomar por culo. Vale yo no hablo así, pero es que era la única explicacion para lo que pasará cuando me vea...


-¿Te pasa algo primita?- dijo Susana.- Te ves pálida ¿estas bien?- levanté la mirada y pude encontrarme con tres pares de ojos mirándome.

-No, no estoy bien. Me moriré en una semana.- fue lo único que logré decir y ellos se me quedaron mirando pero que antes.

-¿Qué pasó? ¿Por qué lo dices?- habló esta vez mi primo y se podía notar como estaba algo preocupado por mi.

-¿Por qué lo dijo? Pues porque Joel me acaba de enviar un sms, llegará en una semana...- podía ver como se les abrió la boca y que a lo mejor podrían entras moscas y hubiera. Pero como estábamos en un restaurante y aquí no hay moscas, pues no.

-Eso es ¿fantastico?- habló mi prima.

-¿Cómo que fantástico Susi? Es horrible, cuando me vea se quedará confundido, mal, triste, enfadado...




Dentro de una semana...



Pasé toda la semana encerrada en la casa de mis tíos. No podría salir con la forma en la que me encontraba. Estaba mal. Hoy llegaba Joel de Alemania. Hoy era el día.

No sabría decir que no tenia ganas de que llegase este día. Porque temía por como iba a reaccionar cuando lo viera y el también como podría reaccionar al verme con esta barrigota.

Justo cuando me senté en la cama para poder descansar algo y olvidarme de todo aunque sea para un momento. Me llegó un mensaje suyo diciendo me que dentro de una hora llegaría el avión. Y preguntándome donde me encontraba para ir a visitarme. Le quería decir en casa de mis padres, para que cuando vaya se no me encontrara, pero no podía mentir le mas. Seria lo peor que podría hacer, así que le tenia que decir la verdad. En casa de mis tíos.




Joel



Estaba en tan solo unos minutos de ver a mi chica. La echaba tanto de menos.

Ya estaba en el aeropuerto y ahora estaba en un taxi dirigiéndome para la casa de los tíos de Bea. La casa estaba a las afueras de la ciudad, así que tardaría una media hora como mucho para llegar. Tendría que aguantar. Porque si aguanté sin verla durante varios meses. Podría aguantar unos minutos mas.



Llegué, por fin. Me encontraba en la puerta principal de la casa de sus tíos. Estaba a tan solo unos metros de distancia. Ya no eran kilómetros, ni nada eso. Si no unos metros, solo eso, nada mas.

Toqué al timbre y me abrió una mujer no muy vieja, se veía joven, era rubia y al verme me sonrió.

-Hola, debes de ser Joel y buscas a Bea.- yo asentí, por lo visto me conocía, o le habían hablado de mi.- Yo soy su tía. Pasa, ella esta en jardín en un banco cerca de un árbol, siempre se sienta allí a pensar y descansar.

-Gracias.- le sonreí y me fui para el jardín.

De lejos podía verla, estaba sentada en  un banco cerca de un árbol, tal y como me dijo su tía, que se veía muy simpática. Me acerqué a ella, no sabría decir, pero tenia unas inmensas ganas de mirarla a los ojos, besarla, abrazarla.



Beatriz



Pude notar como alguien me estaba observando. Al darme la vuelta me encontré con la mirada de Joel. De mi Joel. Esto no me podría estar pasando a mi. Ahora al verme todo acabará entre nosotros. No se ni como decírselo, como explicarle que lo ocurrido fue un simple error.




Joel



Se dio la vuelta y la vi. Estaba igual de guapa que siempre, o mas. Me acerqué a ella para sentarme a su lado. No me quitaba la mirada de la suya. Esos ojos azules que tenia me volvían loco.

Pero cuando me puse enfrente de ella y bajé la mirada, vi algo sorprendentemente fuerte, no me lo esperaba para nada. Y tampoco quitaba mi mirada de su barriga.

-Estas embarazada.- solté de repente. No me podía creer esto.




Beatriz



Solo pude notar lo mal que se estaba encontrando en estos momentos al verme con esta barrigota, pero asentí con la cabeza triste.

-¿Quién en el padre?- preguntó de repente. Yo no sabia si decírselo. No sabia que hacer, me quería matar en estos momentos.- Dime lo, por favor.

-Eric.- dije suavemente.

-¿QUÉ? ¿EL VECINO?- dijo chillando.

-Si. Pero no te pongas así.- dije al levantarme y acercarme a el, pero se separó.- Fue un error. Pero te quiero a ti.- seguía acercándome a el, pero el se alejaba.

-¿Por qué no me los has contado? Hemos estado hablando durante meses, y no sabia nada.- tenia ganas de llorar, pero no. No iba a llorar mas, nada de llorar. Hasta aquí llegué de llorar por cualquier cosa, ahora tendría que vivir por mi bebe.

-Por favor, no te pongas así. Es que...- no me dejó terminar.

-No digas nada. No se ni porque he venido aquí para verte. Si lo primero que hiciste al irme es revolcar te con el primero que se te cruzó en el camino.- ¿dijo eso de verdad?

-¿Me estas llamando puta?- me miró sin saber que contestar, pero habló.

-Si.- y se dio la vuelta para irse, pero le detení.

-¿Piensas eso de verdad?- me miró y asintió. No me esperaba esto para nada, nunca me imaginé eso de el. Ni tenia la menor idea de como me estaba hablando. Y yo le quería.- Gracias por saber tu opinión, ahora puedes irte.- y lo dejé irse, no lo quería ver nunca mas, estaba mal. Todo lo que me había dicho no me lo imaginaba, y si piensa eso de mi. Que lo piense, no soy nadie para cambiar con lo que pensaba.

-¿Ya se fue?- al girarme, vi a Matias mirando sorprendido.

-Si, y no volverá nunca mas.- pasé por su lado y me fui. Tenia que encerrarme en la habitación por un rato, estar sola, pensar.

-¿Dónde vas Bea?- no me di la vuelta ni nada, seguí andando.- Vuelve aquí. BEA. Bea, por favor...- ya no escuché mas de lo que estaba diciendo, ya me encontraba subiendo por las escaleras para llegar al segundo piso.


Me senté en la cama y cogí el móvil. Marqué el numero de Aitana y esperé a que me contestara, necesitaba desahogarme con alguien y que mejor con una de mis mejores amigas. No iba a llorar ni nada, solo quería hablar con ella durante un rato, decirle lo que pensaba, lo que tenia en mente, lo que me ha pasado en estos últimos meses, ver como se encontraba ella...




Joel



Llegué al primer hotel que vi, al entrar en la habitación lo primero que hice fue llamar a mis padres y decirles que dentro de un par de días volvería a Alemania. No tenia nada mas que hacer aquí. Mi madre se sorprendió por la noticia, pero no le quería contar nada mas sobre el tema. No estaba para hablar de esto.

Justo antes de colgar lo cogió mi hermana, ahora si que no tenia ganas de hablar de esto y lo primero que haría Isabel es, ''¿cómo esta tu chica?''

-Ei hermanito!- se escuchó muy feliz.

-Hola Isa.- contesté yo algo no tan feliz como ella, se notaba. Esperaba que no se diera cuenta de mi sentido del humor en estos momentos.

-Ei, ei, ei ¿qué pasó? Te noto raro.- justo lo que no deseaba que pasase.

-Estoy bien, solo que ya te echaba de menos.- mentí, pero esperaba que no se diera cuenta.

-Ajam... pues no te creo, siento decírtelo. Pero creo que ha pasado algo con Bea ¿cierto?- ¿y que le decía ahora? No podría seguir mintiendo la, me pilla a la primera.

-Cierto.- solo pude decir eso, nada mas podía salir de mi boca.

-Cuando vuelvas me contaras mejor. Pero te digo una sola cosa, si de verdad te importa, lucha por ella.- tenia razón mi hermanita. Con lo pequeña que era me ha ayudado mucho y la verdad que me pararé a pensar un rato en lo que me acaba de decir.


Me despedí de mi hermana y me eché en la cama de la habitación que me encontraba, del hotel. Tenia razón, y si, me importaba Bea todavía. Que aunque esté embarazada de otro. Ella misma me dijo que fue un simple error, tendría que luchar por ella. Y lo pensaba hacer.

No me iría de aquí hasta que no vuelva con mi chica. Ella me importa demasiado y sigo estando enamorado de ella. Conquistó mi corazón y no puedo dejarla escapar así como si nada. Porque el principal culpable de todo esto soy yo, por haberme ido y abandonado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario